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Me llamo Silvia Paredes de Martínez, vivo en el Barrio Iberá, tuve
en mi vientre 9 hijos, y todos sanos, luché por ellos, los crié, a
pesar de la tremenda pobreza y la violencia en mi matrimonio, hoy ya
separados con mi marido, los saqué adelante, lo intenté.
Y tengo que sostener el dolor de haber tenido que
sobrevivir a 3 de mis hijos varones, los tres sufrieron muertes
evitables, violentas, muertos por acción criminal del Estado o por
abandono del mismo, que siempre me dio la espalda.
Escribo a la opinión pública, no para que compartan mi dolor, porque
eso es imposible. Escribo para reclamar respeto. Todos mis hijos, mi
familia, merece respeto, y eso no ocurre. Esta carta es mi derecho a
réplica por una publicación en el Diario El Libertador.
Mi primer hijo José David Martínez, 1 año y medio, vivíamos en la
costa, en “el bajo”, una inyección de Dexametasona que ya le habían
puesto, al rato convulsiones, paro cardiaco. Pensé que no había un
dolor más grande.
Año 2006, ya vivíamos en el Barrio Iberá y separados de mi marido,
detienen por Averiguación de antecedentes al otro mi hijo, Matías
Martínez de 16 años, fui a la 7ma. y no me lo quisieron entregar. A la
mañana dijeron. Y en la madrugada masacre en la 7ma. Horror. Mi hijo
fue victima martirizada de todo aquello el 13 de enero. Luego de una
agonía de 9 días, en el mayor desamparo, lo sepultamos. Los policías
responsables andan sueltos, trabajando como si nada y la causa judicial
está muerta. Pensé otra vez que no había un dolor más grande.
En ese entonces Elías José Martínez, tenía 14 años, este mi hijo era
un niño muy activo y travieso, ya se me escapaba y desde aquel tiempo
ya circulaba mucha droga, entonces era Matías el que hacía de papá con
él, lo buscaba, lo protegía, y con su muerte, el “Bebe” como le decimos
a Elías, quedó solo y desbastado. Iba siempre a la tumba de Matías y
pasaba horas prendiéndole cigarrillos y dejando cositas de regalo. Como
si quisiera hablar con él. Se me escapaba, con las bolsitas de poxiram
primero, se hizo adicto. Decía “cuando me drogo me olvido de todo”,
nunca lo hacía delante de mí, pero yo sentía ese olor en él, en la
ropa. Y por ahí me decía que ya dejó eso, que quería estudiar. Lo
acompañaba yo todos los días a la escuela nocturna, y lo buscaba a la
salida, para que no se escape. Todos los días estos años. Logré este
año que termine 7mo Grado. Y estaba tratándolo una Psicóloga de una
salita.
Pero la Policía ya decidió su destino, antes que se me vaya de las
manos a mí, lo detenían cuando salía de la Escuela, lo perseguían, le
daban palizas, lo encerraban en la misma celda que quemaron vivo a
Matías y se reían de él, le decían “te vamos hacer lo mismo que a tu
hermano”. Y todo se repetía una y otra vez, nunca tuvimos eco en la
Justicia, fue detenido sin mayores razones de tipo legal más de 8
veces, la última en Octubre, le pusieron una 9mm en la boca y salió mas
golpeado que nunca.
Cada vez que el Bebe salía de la 7ma, volvía más aturdido, más
violento, más grande, como si en un día hubiera crecido 2 o 3 años. Se
fue curtiendo una personalidad temeraria, ya no sentía nada, ya no
tenía miedo a nada, ya no le importaba lo que le hacían o lo que
pasaba, solo quería olvidar y perderse en alguna esquina oscura del
Barrio. Solo quería drogarse. No sólo masacraron a Matías, sino que su
martirio fue utilizado todo este tiempo para quebrar el corazón de
Elías, su hermano menor, su protegido. Como un designio, la tragedia
seguía con nosotros, y sigue aun.
El 1ro. de enero de 2010, a pocos días de cumplirse 4 años de la
muerte de Matías, salgo a buscar a Bebe, no dormí toda la noche, porque
él no dormía. Con 18 años, igual siempre salía a buscarlo y lo traía
para que no se meta en problemas. O sino Coni (Jonás Elizandro
Martínez), el hijo que tengo que más me ayudaba con él, que más me
ayudaba con todo, el más fuerte, el más sano y trabajador de todos mis
hijos, todos lo sabemos, el Barrio entero lo sabe. Si yo no lo
encontraba salía el. Esa mañana logré que el Bebe entre en el
dormitorio eran las 11 de la mañana y estaba sacado y desvelado.
Peleaba conmigo para volver a salir, entonces Coni que estaba durmiendo
despertó, me retiré entonces tranquila, dejé que Coni se ocupe de
retenerlo como siempre, y no sé de donde o como, el Bebe sacó un
cuchillo en el forcejeo y lo hirió de muerte. Mató a Coni. Así es, me
di cuenta entonces, no tiene medida el dolor ni forma de expresarlo.
Quiero desmentir que vino la Ambulancia, Coni se desangraba y la
ambulancia nunca apareció. Tengo que agradecer, sí, al Sr. Antonio
Almirón, un buen hombre, muy respetado, vecino nuestro, que con su
camioneta llevó a Coni al Hospital y lo bajó con sus propios brazos.
Coni luchó por su vida, pero se nos fue cuatro horas después.
Quiero desmentir que la Policía haya tenido que investigar,
perseguir y capturar al Bebe, es una mentira, no era necesario. Diego,
el otro mi hijo, el mayor de todos lo retenía en mi domicilio y lo
entregó a la Policía que fue llamada por nosotros. Entregamos al Bebe
que tiene 18 años (y no 30 como dice el Diario) a las autoridades, no
podíamos hacer otra cosa por supuesto, lo hicimos, la policía no hizo
nada, más que inventar una historia para que el Diario la publique
injuriando a mi familia.
Según la historia publicada en el Libertador, mi familia fue a la
7ma para linchar al Bebe, para “ajusticiarlo”, eso es otra mentira,
solo fue el Padre a la 7ma para anoticiarse de la situación, y más allá
de nuestras diferencias, de que nunca se hizo cargo de los hijos, el
Padre no tendría una actitud de agresión de esa naturaleza. A nadie se
le pasó por la cabeza un linchamiento contra quien es un familiar
también. No somos animales, somos una familia en tragedia constante que
es muy distinto.
Es una desgracia lo que nos pasó, no se sabe hasta que se vive lo
que es convivir con un chico adicto y marcado y perseguido por la
Policía como es mi hijo, y tratar de sacarlo de eso, y que el Estado te
de la espalda todo el tiempo, no hay una sola Institución en Corrientes
para tratarle esa enfermedad que es la adicción. Soy una mujer sola que
ni alimentos me pasa el Padre, sola traté de hacer todo lo que pude por
mis hijos. Y sola sigo.
Y lo último que quiero desmentir, que me indigna, y me animó a
escribir esto: desmiento totalmente lo que salió en el Diario el
Libertador: que los dos, que Bebe y Coni fueron detenidos en muchas
oportunidades por robos y otros delitos. Es una maldita mentira. El
Bebé sí, él fue detenido muchas veces. Desde que mataron a Matías tengo
que vivir en Tribunales y nunca hay Justicia.
Pero Coni, que digan esa mentira de Coni, cuando es un chico de 22
años que jamás probó gota de alcohol, ni otro vicio, nunca una entrada
en la Comisaría, una excelente persona, que trabaja y ayuda en la casa
con los gastos, que es mi persona de consulta, el hombre que me
respalda en las situaciones difíciles para tomar decisiones, que digan
eso, es un verdadero delito escandaloso. Pregunté en el Diario que
porqué antes de insultar la memoria de mi hijo no iban a casa a
preguntar por Coni, o al Barrio, me dijeron que la Policía les pasó el
informe. ¿Esto es información objetiva? Solicito que esto sea publicado
íntegramente o impulsaré acciones legales. Ya bastante hizo la Policía
y el Estado por mi familia como para permitir que además se diga
cualquier cosa.
El Bebe ya está donde lo querían, está allá en San Cayetano, no lo
voy a dejar solo a pesar de todo, es mi hijo y así seguirá siendo, pero
sepan a los que buscaron llevarlo hasta este límite de la degradación
humana, que no lo tienen, que no lo atraparon, que nada de lo que le
puedan hacer allá será peor que lo que él mismo sentirá cuando
despierte de esta locura y se dé cuenta de lo que hizo. Por eso mismo
no lo voy a abandonar, debería estar internado con una medida de
seguridad mientras dura el proceso, no preso, pero para nosotros los
pobres no existe Ley ni Derecho, solo desgracia permanente.
Uds. dirán ¿por qué digo Coni ES mi hijo el que siempre me ayuda, en
tiempo presente? porque es así. Yo no puedo creer lo que ocurrió o lo
que vi yo misma, no lo pienso creer. Para mí Coni está trabajando en el
Interior, estoy segura de eso. Está de viaje, como tantas veces, y
cualquier día de estos va entrar por la puerta, con su bolso,
buscándome para un abrazo. Solo estoy esperando eso, que vuelva pronto.
DNI Nº 13.472.118 Domicilio: Barrio Iberá 19 Viviendas, casa 6 Teléfono: 3783 – 532818 Corrientes, 10 de enero de 2010
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