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A diez años de la gesta popular del 99
7 de Junio, 2009, 12:55
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Han pasado diez años desde aquél 7 de junio en que tras un corte masivo
de puente, se instaló la plaza, primero llamada del aguante, luego de
la dignidad, motivada por la falta de respuesta a las necesidades
consecuentes de la intolerable corrupción institucional que derivó en
cesación de pagos.
Un importante número de ciudadanos se dirigió inicialmente a la casa de
gobierno a fin de expresar su reclamo con la consigna “nos quedamos
haciendo el aguante en la plaza hasta que resuelvan nuestros reclamos”.
Así se instalan 230 carpas.
El aguante se transformó en una metodología de lucha que implicaba
poner el cuerpo en acciones concretas que recreaban dinamismo social.
No se limitó a la plaza, cortes de ruta, retenciones de servicio,
paros, movilizaciones cotidianas, participación en asambleas; tanto en
Capital como en las localidades del interior de la provincia, se
reproducían cotidianamente. Siendo la medida más contundente el corte
de puente. Llegando a una movilización extraprovincial, en la que
partieron numerosos ómnibus con destino a Capital Federal con la
intención de denunciar la injusticia, el olvido y la indiferencia
padecida por miles de correntinos.
Numerosas organizaciones gremiales, políticas, sociales, asociaciones
profesionales y religiosas eran activas protagonistas, surgiendo como
novedad la autoconvocatoria popular como esfuerzo de indiferenciación
colectiva. También jugaron un rol activo los comunicadores sociales y
periodistas comprometidos con el pueblo.
El 7 de junio nace un emergente social de cambio con características de
gesta colectiva aún en desarrollo, representando un triunfo cultural
histórico que puso en tela de juicio las formas de participación
política tradicionales entendidas como representativas, los correntinos
planteabamos un empoderamiento a través de vías directas, cuestionando
e intentando cambiar las instituciones existentes, que hasta ése
momento habían resultado inoperantes para resolver las demandas
populares. Aún tratándose de un movimiento crítico, siempre sostuvo una
praxis pacífica y respetuosa de la ley, resultando incomprensible la
represión ordenada por las autoridades nacionales el 17 de diciembre,
por cuyos muertos Mauro Ojeda y Francisco Escobar, aún demandamos
justicia.
Recordemos los cinco puntos cristalizados a fines de aquél 99 que aún tienen vigencia:
1) Juicio y castigo a los responsables de la corrupción y expoliación
de las instituciones y el patrimonio público. Investigación y
(resultados) en atentados y homicidios como el de Gustavo Javier Gómez
y los casos como el robo del siglo. No al pacto de impunidad.
2) Inmediato pago incondicional de los haberes adeudados (no
aceptaremos condiciones como vender, alienar, privatizar ni regalar
nada del patrimonio público) sólo deben pagar. Que el gobierno nacional
se haga cargo (sin chantajes) de las responsabilidades que les cabe sin
aumentarnos el endeudamiento.
3) Rechazamos el ajuste contra el pueblo. Que la crisis la paguen quienes la provocaron y sus cómplices.
4) Urgente atención en la emergencia social a los sectores más
desprotegidos: salud, basta de cortar los servicios (agua y luz).
Emergencia educativa. Planes de trabajo.
5) Control popular de los recursos provinciales y municipales.
Nos encontramos a diez años con muchos de éstos mismos reclamos , con
el agravante de que hoy vivimos una situación de bonanza, que bien
podría significar una mejora para el pueblo, sin embargo se dilapida en
forma obscena, en mecanismos de enriquecimiento ilícito que han
fomentado la existencia un sector de privilegiados a expensas del
dinero público.
¿Qué nos dejó el 99?
Aprendimos que somos un pueblo, que existe el “nosotros”, que podemos
juntos. Redescubrimos valores olvidados: la compasión, la solidaridad,
la comprensión, que nos permitieron desarrollar una comunicación
sincera y acciones colectivas consecuentes.
Ello implicó un cambio personal profundo que nos hace revalorizar el 99
como una gesta, algo que se inicia, una nueva vida que surge con el
deseo y se proyecta con cuidados y voluntad puesta en acciones. Quienes
estuvimos, así lo sentimos; cada minuto puesto al servicio de las
expectativas del conjunto fortaleció nuestras convicciones. Somos
concientes de que hicimos historia, por ello valoramos nuestra memoria,
pero no como reliquia sino como inicio y proyección en el presente y
hacia el futuro. Sabemos que muchos lo hicimos pensando en nuestros
hijos, desde el compromiso con su futuro, no sólo individual sino
colectivo y generacional.
Celebramos habernos conocido tantos idealistas soñadores que
demostramos que somos capaces, que atreviéndonos a dejar de ser
víctimas y al exigir dignidad podemos cambiar las injusticias de la
sociedad.
La Plaza del Aguante,luego Plaza de la Dignidad,simboliza la Gesta de
lucha popular del pueblo correntino por defender el derecho a una vida
con JUSTICIA y DIGNIDAD.Lucha que continua vigente en cada correntino
que levanta su voz y se organiza para defender lo que le corresponde y
denunciar la corrupcion instalada en los estamentos del poder.
Comisión por la memoria de la Gesta Popular del 99
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