Boletín de Opinión : "Pensando en Voz Alta"

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Julio del 2006

 

Coordinar la defensa de nuestros recursos

Enlace permanente 23 de Julio, 2006, 15:58

Pensando en voz alta

Boletín de Opinión

pensandoenvozalta@gmail.com

Corrientes, 23/0//06 - N° 8 – II año



Luego de un año de que los medios de comunicación comenzaron a publicar denuncias sobre la apropiación de los Esteros del Iberá, hoy prácticamente ningún habitante de la provincia desconoce el hecho de que Douglas Tomkins y su "Fundación" Conservation Land Trust pretende adueñarse de los mismos.
Los medios masivos le dedican semanalmente espacio al tema, en algunos colegios docentes y alumnos trabajan el tema e invitan a distintas organizaciones a realizar charlas sobre lo mismo, e incluso un colegio realizó una exposición pública de trabajos sobre el tema.
El mismo Tompkins abandonó su "bajo perfil" y apareció en los medios para defender su posición y realiza charlas junto a su incondicional Sofía Heinonen (luego de dejar a ECOS de lado), para tratar de mantener en parte su imagen de "filántropo". Por supuesto que continua utilizando a Alberto Anzola como garante de sus negocios privados, que sigue presionando a los pobladores con los vuelos rasantes de la avioneta sobre las viviendas y las canoas y otras maniobras amedrentadoras. Que por lo menos tienen denuncias en tres juzgados distintos.
No tan comentado por los medios es el accionar de Forestal Andina, que construyó un terraplén que modifico el medio ambiente, con el silencio cómplice del ICAA (Instituto Correntino del Agua y Ambiente), sobre la que no hay claridad sobre el proceso de adquisición de las tierras que cercó y que al igual que el anterior, contrató a un "representante" en la zona: Manuel Antonio "camba" Sque­non (sindicado por muchos vecinos de Concepción, como cuatrero).
A esto hay que sumar una política anunciada con bombos y platillos por el gobierno provincial, de atraer capitales para la instalación de una papelera en la zona de santo Tomé. Para incentivar la "industrialización" de la producción forestal (varios funcionarios de alto rango provincial son representantes de este sector económico). Para esto plantea la posibilidad de elevar a 3.00.000 de ha. la zona de forestación, prácticamente el 40 % de la superficie provincial.
Por supuesto que hay roces entre estos grupos económicos que se quieren repartir la torta de la riqueza ambiental de la provincia: por un lado el discurso "ambientalista" de Tompkins de preservar la naturaleza para proyectos de turismo dolarizado para la élite norteamericana, europea y asiatica. Por otro el discurso "productivista" de los forestadores, aroceros y sojeros que pretenden un rédito rápido de la tierra, aprovechando la devaluación y la posibilidad de exportar esos productos primarios, sin importar el futuro.
Este panorama apunta a una degradación total del medio ambiente provincial y la entrega de nuestros recursos a los capitales transnacionales y sus socios locales.Y es por ello urgente que las organizaciones que venimos denunciando y luchando contra esta situación comencemos a coordinar acciones para enfrentar este saqueo.
Es en este sentido que algunas organizaciones comenzamos a unificar acciones en la Caravana en defensa de nuestro patrimonio, y este martes 25 de julio acompañaremos a pobladores de Concepción y del paraje yahaveré al aguante y la entrega de un petitorio reivindicativo a los legisladores.
Ese mismo día se invita a realizar una asamblea ciudadana y popular en la plaza a partir de las 14,00 horas para discutir con otras organizaciones acciones en común y la posibilidad de integrar un espacio unitario para defender nuestro patrimonio.
Boletín Pensando en voz alta
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Convocatoria

Enlace permanente 21 de Julio, 2006, 21:58

 


Caravana en defensa de nuestro patrimonio

Corrientes, 21/07/2006

El Iberá no será una colonia
 
El martes 25 de julio de 2006, pobladores del Paraje Yahaveré, vendrán a Corrientes Capital a participar de una entrevista solicitada a los legisladores y a entregarle un petitorio de reclamos.
Ya que a pesar de que se tomaron algunas medidas, como la presencia de los fiscales y la orden de abrir las tranqueras, la situación de indefensión de los mismos continua.
Ese mismo día, una médica asistencial que hace treinta años concurre al paraje, ratificará una denuncia por habérsele negado el paso para ingresar en una visita sanitaria que realiza.
  • La jornada comenzará a las 10,30 horas con un aguante con la participación de diversas organizaciones sociales y políticas. 
  • A partir de las 14 horas se invita a una asamblea ciudadana y popular para coordinar la solidaridad con los vecinos del paraje y de otros que sufrieron las mismas presiones.
  • A las 17 horas se presentará el petitorio a los legisladores.
Desde la Caravana en defensa de nuestro patrimonio, convocamos a participar del aguante solidario con los habitantes ancestrales del Iberá, agredidos por los intereses de las transnacionales, y a difundir esta convocatoria.
 
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Salud: En la era "K" la salud sigue enferma

Enlace permanente 7 de Julio, 2006, 16:44

Salud: En la era "K" la salud sigue enferma

 
En la última reunión del Consejo Federal de Salud salió a la luz  la intención del Gobierno Nacional de lanzar el debate sobre una nueva "Ley Nacional de Salud". Se trata del reconocimiento implícito de que la actual crisis del Sistema de Salud, evidenciada no solo por los conflictos del Sector Público sino también de la Seguridad Social (caso Hospital Francés) no ha tenido respuesta en el Plan Federal de Salud. Una ley Nacional de Salud debe ser el producto de un amplio debate en toda la sociedad. En tal sentido el Foro Social de Salud y Medio Ambiente pone en consideración de todos los argentinos sus planteos y propuestas.
 
(Prensa Foro Social Salud y Medio Ambiente – 07/07/006)
 

Algunas consideraciones históricas

La implementación desde 1975 de políticas neoliberales, diseñadas por los organismos internacionales de crédito (FMI, Banco Mundial, BID, OMC), ha traído como consecuencia para nuestros pueblos un agravamiento de las situación es de miseria y exclusión.
 
En lo referido a las políticas de salud la misma O.M.S. ha ido cediendo terreno frente al FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio, en lo que hace a fijar las grandes orientaciones de las políticas sanitarias de los estados. En ese marco, la salud ha dejado de ser un derecho humano para  convertirse en un bien de mercado. Fue así que la promesa de "Salud para Todos en el año 2000" que la Organización formuló como consigna en 1978 se transformó en los hechos en "Salud sólo para quienes pudieran pagarla y enfermedades y muertes evitables para casi todos los demás".
 
Una de las consecuencias de las orientaciones que predominan desde los noventa fue la progresiva deserción del Estado de su rol de garante del Derecho a la Salud.
 
El gobierno de Kirchner administra una Argentina de dos plantas, la de arriba, integrada por los concentradores de las riquezas, y la de abajo, por la amplia mayoría de nuestro pueblo: ocupados y desocupados, asalariados por debajo de la canasta básica, pobres e indigentes, clase media empobrecida. En dicho contexto de exclusión y marginación social, ratificamos que el hambre sigue siendo la primera enfermedad.
 
El Sistema Público de Salud podría, si se revirtiera su crónica crisis por desfinanciamento, contribuir a una más justa distribución de la riqueza. Pero para ello es imperioso modificar sustancialmente las políticas económico- sociales: dejar de pagar la injusta e inmoral deuda externa, y pagar la deuda interna, la deuda social: salud, educación, trabajo, vivienda, alimentación, vestimenta, acceso al agua potable, entre otros.
 

La matriz regresiva y excluyente del Sistema de Salud no ha cambiado

Pero en lugar de políticas universales e integrales se sigue apostando a través de las llamadas políticas focales a una ingeniería para bajar los índices estadísticos más escandalosos, por caso el de Mortalidad Infantil, en algunos casos apelando a la mera manipulación estadística, ocultando que simultáneamente con el descenso de estos índices aun se mantienen insoportablemente altos niveles de pobreza e indigencia que tienen justamente a los niños como sus principales víctimas y que mientras esto sucede continúa aumentando la brecha entre los más ricos y los más pobres.
 
Los casos de desnutrición oculta, las secuelas del hambre sobre el desarrollo intelectual, las discapacidades resultantes de la mala alimentación, los efectos destructivos de la bolsita de pegamento o el "Paco" a los que nuestros pibes acuden como puerta de salida a una cotidianeidad insoportable o los índices de suicidio en adolescentes, no aparecen en las estadísticas más difundidas pero ello no implica que no existan. Ya Carrillo decía que frente a la miseria, las bacterias como causas de enfermedad eran unas pobres causas.
 
Si se toma a la tuberculosis como enfermedad emblemática de la pobreza, las cifras en nuestro país son elocuentes: 17.000 casos nuevos por año y una muerte cada 8 horas.
 
El  costo del tratamiento (para un paciente no resistente) oscila entre los 10 y los 15 dólares por paciente.  Una sola persona que presenta tuberculosis contagiosa sin tratar puede infectar entre 10 y 15 personas al año.
 
Tampoco aparecen en las estadísticas oficiales las demoras para conseguir un turno en los hospitales públicos, a qué hora de la madrugada hay que ir para obtenerlo o el incesante deambular de los pacientes de un lugar a otro para obtener un medicamento que les resulta imposible comprar con un ingreso que para muchos argentinos ni siquiera cubre la canasta de la pobreza y mucho menos para los millones que dependen de los miserables $ 200 por mes de los Planes, que permiten bajar las cifras oficiales de la desocupación, pero no una vida humana medianamente digna.
 
Hay quienes sostienen que el neoliberalismo quedó atrás, que ahora estaríamos en una nueva etapa. Que efectivamente, los noventa "fueron" los años de reducción del "gasto" público, de las tercerizaciones hechas en nombre de la eficiencia, de la "flexibilización" laboral en el sector salud, del achicamiento de las plantas de personal profesional y de enfermería cuando los despidos o la no cobertura de vacantes eran la regla, de la descentralización, que se propuso como una manera de democratizar las decisiones "acercando a la gente el lugar donde se tomaban las decisiones", pantalla que sirvió para transferir responsabilidades pero no recursos desde el Estado Nacional a los estados provinciales y de éstos a los municipios. El resultado fue la fragmentación del Sistema de Salud lo que permitió avanzar en el proceso de "reformas" en aquellos lugares donde la correlación de fuerzas era más favorable a las políticas ajustadoras y privatistas.
 
Hay quienes creen que aquellos "fueron" los años en que el Estado dejó de regular el mercado de medicamentos (desde el comienzo de la convertibilidad, año 1991, hasta el año 2000, los precios de los medicamentos aumentaron entre un 144 y 156 %) e intervino, cada vez que fue necesario, para laudar en favor de los intereses de los mercaderes de la salud privada y sus socios de la burocracia sindical cegetista. Esa misma dirigencia sindical que recibió de parte del Estado generosos subsidios para sus cajas negras a cambio de permitir el saqueo del patrimonio de los argentinos y un retroceso nunca antes visto en las condiciones laborales y en los salarios de los trabajadores. Aquello hirió de muerte a las obras sociales sindicales: se sabe ni el trabajador desocupado ni aquel que está en negro aportan a su obra social. Las coberturas fueron reducidas una y otra vez y las trabas burocráticas para acceder a una prestación se multiplicaron al infinito.
 
NO PODEMOS COMPARTIR ESE OPTIMISMO: Lamentamos constatar que el Plan Federal de Salud adoptado por el Gobierno Nacional y respaldado una y otra vez por el presidente Kirchner,  y las grandes orientaciones de política sanitaria que bajan desde el actual ministro de salud de la Nación no son, como se proclama, una continuidad de la herencia de Ramón Carrillo. Todo lo contrario: Se trata de la continuidad y profundización de las políticas inspiradas por el ideario neoliberal: el Plan Federal de Salud de Ginés González García no es otra cosa que la traducción al castellano de las políticas que propone el Banco Mundial para la Argentina en el área de salud. El Plan Federal de Salud busca avanzar en la transferencia de fondos públicos al sector privado mediante el mecanismo del seguro y promueve políticas focales (no universales). Está inspirado en la concepción de que la Salud no es un Derecho de ciudadanía sino una mercancía y por ello no dará respuesta satisfactoria a ninguno de los gravísimos problemas que hoy afectan la salud de millones de argentinos y que determinan diariamente las muertes evitables de nuestros pibes y los sufrimientos sin respuestas de nuestro pueblo.
 

El conflicto sanitario es expresión de una crisis sistémica 

Los innumerables conflictos que durante 2005 y 2006 recorren todo el sistema público de salud del país, con medidas de fuerza y movilizaciones de los trabajadores de la salud porteños y de la provincia de Buenos Aires, Neuquén, La Rioja, Rosario, Córdoba, Salta, Catamarca, Mendoza y Corrientes, por solo nombrar los más resonantes, muestran que el sistema de salud sigue en crisis. Los trabajadores no reclaman solo por justas mejoras salariales (muchos de ellos siguen aun bajo la línea de la pobreza) sino también por las situaciones de precarización laboral, la falta de recursos humanos, el deterioro de las estructuras edilicias, la falta de insumos, etc.
 
El Banco Mundial, en un documento que sirve de inspiración al Plan Federal de Salud, el 26144/03 fechado en julio de 2003, ya señalaba que era la resistencia organizada de los trabajadores de la salud uno de los principales obstáculos para el avance en la aplicación de sus recomendaciones. El actual ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, lo sabe y desde ya hace bastante tiempo. Ya cuando pasó por el cargo de ministro de salud de la provincia de Buenos Aires en la década de los noventa introdujo formas de empleo precario: las llamadas Becas de los Planes "Salud con el Pueblo" y "Materno Infantil". Su ejemplo fue imitado y hasta en algunos casos superado por los intendentes de la provincia de Buenos Aires y en otros puntos del país. Se sabe: el trabajador precarizado, amenazado constantemente con perder su empleo es más dócil. Denuncia menos las irregularidades o las falencias. Llegado el caso se lo puede despedir, rebajarle el salario, someterlo a las peores condiciones de trabajo, utilizarlos como rompehuelgas, etc.
 
El ministro no abjuró de sus convicciones: de hecho su más reciente Plan de Médicos Comunitarios, disfrazado como un programa de formación de recursos humanos, no es otra cosa que la introducción de nuevas formas de precarización laboral.
 
Por eso no sorprende que tilde de "terroristas sanitarios" a los trabajadores que reclaman mejores salarios o mejores condiciones de trabajo o apele a la descalificación y al macartismo para desacreditar a las organizaciones gremiales que cuestionan sus políticas. Si lo ha hecho con prestigiosos sanitaristas por qué iba a detenerse frente a las organizaciones gremiales.
 
Ha sostenido que en nuestro país sobran médicos, sin ponerse colorado y sin plantearse desde su cartera ninguna política tendiente a fomentar la radicación de médicos en zonas del país donde la gente tiene que recorrer enormes distancias para encontrar un centro de salud. ¿O ignora acaso que justamente en esos lugares es donde las condiciones laborales y salariales que se ofrecen son las peores?
 
Si la máxima autoridad de salud de la Nación irradia este tipo de mensajes, a quién puede sorprender que funcionarios de menor jerarquía, (la gran mayoría de los cuales acceden a sus cargos no por méritos constatados en un concurso público sino por su cercanía al poder político de turno), reproduzcan hacia todos los trabajadores de la salud la descalificación y el maltrato, actuando como multiplicadores de situaciones que llevan al desaliento, que afectan la salud psíquica y física de los propios trabajadores de la salud y que en definitiva terminan impactando negativamente sobre la calidad de las prestaciones que recibe la población. ¿Qué porcentaje de los trabajadores del sector, que muchas veces deben apelar al sobre empleo para solventar sus necesidades y las de sus familias o que tienen muchas veces ingresos inferiores a la línea de la pobreza tienen "resto" o medios para mejorar su capacitación profesional?
 
En estas condiciones, y si no cambian YA estas condiciones, que este año la O.M.S. proponga que el eje orientador de la reflexión y la acción la Situación de los Trabajadores de la Salud parece más bien una broma macabra.
 

La política de medicamentos ha fracasado

Si se analizan algunos de los caballitos de batalla de la actual gestión se advierte que la política de genéricos sólo sirvió para salvar el negocio de los laboratorios privados que aumentaron su facturación un 27 %. El Programa Remediar está muy lejos de resolver el problema del acceso al medicamento para los 15 millones de argentinos sin cobertura, tal como reza la publicidad oficial. No cubre todas las patologías prevalentes en el marco de la Atención Primaria de la Salud, las cantidades que llegan son absolutamente insuficientes y muchas veces los botiquines vienen con faltantes en varios de los renglones que sí debería proveer.
 
La Multisectorial por la Producción Pública de Medicamentos y Vacunas ha demostrado con claridad inocultable que la salida de promover desde el Estado la recuperación de todas las Unidades Productoras de Medicamentos que hoy existen (laboratorios estatales, universidades, fuerzas armadas) dotándolas del financiamiento y los recursos humanos y materiales necesarios, sí permitiría dar respuesta, a un costo social mucho menor que el actual programa, a las necesidades de medicación de la población abasteciendo a Hospitales (donde el Remediar no llega), salitas e incluso el PAMI y la seguridad social en una segunda etapa. Es más barato, daría una respuesta mejor, generaría trabajo para nuestros científicos y técnicos que por falta de horizontes en el país se ven obligados a emigrar, aumentaría la autonomía nacional. La intervención del Estado en el mercado de los medicamentos además se transformaría en un importante factor de regulación del mismo.
 
¿Por qué no se implementan estas propuestas? La respuesta es simple: Ginés González García traiciona la herencia de Carrillo, no es su continuador.
 

Reclamamos también por el derecho a un medio ambiente saludable

Pocos recuerdan que ese mismo funcionario fue hasta hace muy poco la máxima autoridad nacional en cuestiones ambientales. No solo no dijo una sola palabra sobre la cuestión de las pasteras. Su última (¿y única?) opinión difundida sobre la cuestión ambiental fue para confrontar con el Defensor del Pueblo y una serie de ONG"s sobre la necesidad de realizar estudios epidemiológicos sobre los efectos de la contaminación de la Cuenca Riachuelo- Matanza.
 
Sostenemos que la decisión del presidente de crear una Secretaria de Política Ambiental dependiente en forma directa del Ejecutivo Nacional no garantiza que las cosas cambien en el sentido necesario. Lo que está en juego no es una mera cuestión administrativa sino cuál será la orientación de la política para el sector.
 
Cientos de foros y organizaciones vecinales vienen planteándose como eje de su accionar la defensa del Medio Ambiente. Es nuevamente la sociedad civil reclamándole a un Estado desertor que por inoperancia o, peor aun por corrupción, mira para otro lado ante la destrucción sistemática del medio ambiente que provoca el afán de lucro de las empresas de origen nacional o transnacional. A nadie parecen importarle las terribles consecuencias actuales y futuras sobre la salud y la vida de los seres humanos. La contaminación de los cursos de agua y del suelo, la falta de inversión en obras de saneamiento, la falta de una política racional para el tratamiento de los residuos, la contaminación con PCB, uranio, metales pesados, el uso irresponsable de plaguicidas, la contaminación electromagnética causan diariamente miles de casos de graves enfermedades y muertes.
 
Hoy son las empresas papeleras multinacionales que pretenden instalarse en Fray Bentos las que están en el centro de la escena. Pero no es ese un caso aislado.
Sostenemos que la movilización popular es hoy la única garantía para frenar el genocidio ambiental.
 
El Foro Social de Salud y Medio Ambiente vuelve a expresar que es necesario y urgente un cambio de rumbo.
 
Reclamamos:
1) Implementar políticas sociales universales e integrales, que apunten a distribuir con mayor justicia la riqueza y que aborden y resuelvan la emergencia alimentaria que vive nuestro pueblo; en tal sentido planteamos en lo inmediato la instrumentación de:
 
a) Un Seguro de Empleo y Formación para las/os trabajadores desocupados que ponga por encima de la línea de pobreza a todos los hogares argentinos.
 
b) Una Asignación Universal para los menores de 18 años y una Asignación para todos los mayores de 65 años que no tienen cobertura previsional.   
 
2) La creación de un SISTEMA NACIONAL DE SALUD GRATUITO, IGUALITARIO Y DE CALIDAD, ACCESIBLE A TODO AQUEL QUE PISE EL SUELO ARGENTINO, YA QUE HISTÓRICAMENTE ES LA ALTERNATIVA QUE HA DEMOSTRADO SER LA DE MAYOR EFICACIA SOCIAL.
ESE SISTEMA DEBE CONTEMPLAR MECANISMOS CONCRETOS DE CONTROL POPULAR QUE INVOLUCREN LA PLANIFICACIÓN, LA ASIGNACIÓN DE PRIORIDADES, EL CONTROL DE GESTIÓN, Y, EN GENERAL, PAUTAS QUE ASEGUREN UN FUNCIONAMIENTO DEMOCRÁTICO DEL SISTEMA.
La base estratégica para la construcción de ese sistema la constituyen el Sector Público conjuntamente con el PAMI y las Obras Sociales del Sector Público.
 
3) La inmediata aprobación de las Leyes Nacionales de Gratuidad del Sector Público de Salud y de Boleto Sanitario.
 
4) Aumento sustancial del Presupuesto Público Consolidado de Salud por medio de un Fondo de Emergencia duplicando la inversión global en salud desde el actual 2,5 % del PBI al 5 % del PBI.
 
5) Una política nacional de medicamentos basada en la producción estatal de genéricos, sueros y vacunas y su entrega gratuita en todos los centros de salud, tomando en cuenta las propuestas de la Multisectorial por la Producción Pública de Medicamentos.
 
6) Políticas que aseguren a toda la población el Derecho a un Medio Ambiente saludable. La sanción de leyes que penen severamente el delito ecológico sancionando tanto a las empresas que afecten el medio ambiente como a los funcionarios públicos del área que incumplan con su obligación de proteger ese Derecho.
 
7) Creación de servicios de prevención, detección precoz, estimulación temprana y rehabilitación en los efectores públicos de salud, que contribuyan a disminuir los índices de discapacidad o las consecuencias de la misma.
 
8) La despenalización del aborto, trabajando para que desde los ámbitos legislativos se pueda impulsar proyectos que reflejen todas las voces del movimiento social. Hacemos nuestra la consigna de "Anticoncepción para no abortar, aborto seguro para no morir".
 
9) La financiación de la salud con las rentas generales del Estado Nacional y no con créditos internacionales que nos generan más deuda externa y limitan la autonomía en las decisiones nacionales.
 
10) El acceso a la salud por el principio de ciudadanía o residencia y no por el privilegio de tener trabajo en blanco o por poder pagarla en el mercado.
 
11) El rechazo al Plan Federal, inspirado en los Programas focalizados de salud promovidos por el Banco Mundial, y su reemplazo por programas universales ofrecidos por instituciones oficiales.
 
12) Mejoras sustanciales en las condiciones laborales de los trabajadores de la salud: incorporación a planta permanente de todo el personal precarizado, salarios que cubran el valor de la canasta familiar, condiciones de trabajo dignas que protejan la salud de los trabajadores de la salud y que promuevan su creciente capacitación profesional. Aplicación del principio constitucional de "a igual tarea, igual remuneración".
 
OTRA SALUD ES POSIBLE Y NECESARIA EN LA ARGENTINA
SALUD: DERECHO DE TODOS Y DEBER DEL ESTADO
 
FORO SOCIAL DE SALUD Y MEDIO AMBIENTE DE LA ARGENTINA
JUNIO DE 2006
 
Se reciben adhesiones a título individual o institucional de organizaciones sociales y políticas  apslz@infovia.com.ar
 
 
AGENCIA DE COMUNICACIONES RODOLFO WALSH
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Especial Docente

Enlace permanente 4 de Julio, 2006, 11:53

 

Pensando en voz  alta

Boletín de Opinión

pensandoenvozalta@gmail.com

Corrientes, 04 de junio de 2006 N° 7 – II año

 Especial Docente

El siguiente documento fue producto del debate de Agrupaciones Docentes que participan de la contrucción del Movimiento Intersindical Clasista
 

Con la nueva ley de educación

La reforma contraataca

Seis claves para el análisis del documento del ministerio de educación

(El presente es un documento de trabajo realizado luego de tres jornadas de discusión  entre docentes, estudiantes y padres en los meses de  mayo y junio 2006 a modo de contribución para el debate)

El documento del Gobierno de Kirchner y el Ministro Filmus se apoya en el sentimiento difundido en la población de que la educación está mal, y que la era neoliberal fue culpable de los desastres que condujeron a la actual fragmentación y desigualdad de la educación. Utiliza para ello frases válidas en todo tiempo y lugar como "una nación con mayor justicia social" o "derecho a la calidad de la educación para todos". A partir de establecer sintonía con ese deseo de cambio, sin embargo:

- No realiza un verdadero diagnóstico de las causas de la actual situación. No toma en cuenta el malestar de los trabajadores y estudiantes que habitan las escuelas. No menciona las condiciones de pobreza económica en que los docentes y alumnos realizan sus tareas de enseñanza-aprendizaje.

- No realiza autocrítica alguna de las propias responsabilidades en la llamada Reforma Educativa de los 90 que incluye además de la Ley Federal, a la Ley de Transferencia, a la Ley de Enseñanza Superior y a la de Incentivo Docente, que impulsó CTERA. (Filmus fue asesor de Decibe y Tedesco, viceministro, mentor de los diseños internacionales de la Reforma desde la UNESCO.

-Se condiciona el debate, ya que no se da tiempo para profundizarlo. Se promueve la respuesta de las 20 preguntas, que abundan en cuestiones de menos polémicas y se dejan por fuera del debate los principios centrales de la Reforma. El proyecto de Ley no se abre a la sociedad sino sólo a las instituciones. De esta manera se niega la elaboración del proyecto a la comunidad educativa, ya que no son seis meses de debate sino sólo una semana.

-Se pretende hacer una reforma de la Reforma.

Nuestra propuesta, por el contrario, es la derogación a la Ley Federal vigente y abrir un debate que plantee la REFUNDACIÒN del sistema educativo.

En el presente trabajo abordamos sólo algunos temas, los que  en una primera instancia nos resultan más preocupantes

1. ¿La educación del S XXI debe producir y distribuir conocimiento para la dependencia del imperialismo y los intereses de los empresarios y tecnócratas o para la satisfacción de las necesidades  de la población? (Cáp. I)

Todo proyecto educativo responde a un proyecto de país. La Reforma Educativa en curso no fue invento argentino. Formó parte de los diseños de los 90 del Banco  Mundial y los organismos internacionales para reformar los estados y también la educación en función de las nuevas necesidades de los centros de poder políticos y económicos.

El nuevo documento dice que propone a la educación "como variable clave de la estrategia del desarrollo nacional". Los hechos, sin embargo, no condicen con esta declaración. Argentina firmó el documento de la IV Cumbre de las Américas que en su punto 43 manifiesta acuerdo para establecer "con las instituciones financieras internacionales otras formas innovadoras de financiamientos para la educación, tales como el canje de deuda por inversión en educación". En junio de este año Kirchner firmó el primer canje con España. Estos acuerdos, además de servir para legitimar la deuda, son mecanismos de dependencia de la producción de conocimiento ya que condicionan la investigación, la enseñanza, y hasta la ética a la lógica de la ganancia.

En algunas universidades esto ya ha avanzado al punto tal que existen carreras enteras o cátedras, como por ejemplo en las facultades técnicas-profesionales, que se vuelven agentes de investigación y promoción de los productos de esas empresas (agronomía, construcción, industria química. En carreras como Psicología se forman profesionales al servicio de la selección de personal. Esto se extiende también a los niveles primario y medio para condicionar la opinión pública. Señalemos como muestra alarmante lo que ya está ocurriendo en las escuelas cercanas a zonas de alta contaminación ambiental producto de actividad industrial o minera. En Catamarca las empresas mineras que arrojan arsénico y azufre a las aguas de los arroyos pretenden sofocar el reclamo de la población a través de la entrega de subsidios irrisorios a las escuelas así como obsequios vía inocentes concursos pedagógicos para que los niños y los docentes sean portavoces de los intereses de las empresas. En Bahía Blanca o Gral. Mosconi las empresas petroleras que ventean la quema de combustible provocando cáncer en la población están controlando el descontento mediante la relación de dependencia que crean en las escuelas de la zona a través del subsidio a "proyectos". También el despojo de tierras y culturas de los pueblos originarios en manos de grandes empresas multinacionales -Benetton, Techint- sigue esta lógica.

Por este camino en pocos años no habría más Gualeguaychús porque el pensamiento crítico habrá sido asfixiado desde la misma escuela. 

La futura ley de educación debe establecer como principio inviolable la total independencia de la investigación y la enseñanza de las empresas privadas multinacionales y aún nacionales cuyos intereses particulares condicionan para la producción y uso de un conocimiento privado que les permita obtener más ganancia En consecuencia debe prohibir toda forma de financiamiento privado (vía desgravación impositiva, canje de deuda, subsidios, etc.); que las empresas paguen impuestos crecientes, para poder financiar la educación sin condicionamientos.

Un verdadero proyecto educativo debe estar dirigido a la construcción del conocimiento público para la satisfacción de las necesidades de toda la población –especialmente las minorías y los pueblos originarios-, la defensa del espacio público es condición para ello. 

2. ¿ Una nueva ciudadanía basada en la productividad y el crecimiento o en el trabajo como bienestar para el ser humano?  (ver  Cap 1 párr. 18 sobre los fines de la educación)

El documento propone entre otras aspiraciones "educar para la productividad y el crecimiento". Cabe aquí señalar que productividad significa aumentar lo producido en la jornada de trabajo ya sea por la intensificación de los ritmos de trabajo o por la introducción de mejoras tecnológicas.  Esto trae crecimiento para quien es dueño de lo producido. En una sociedad capitalista como la nuestra, "productividad y crecimiento" son  términos que refieren a los intereses de los dueños de las empresas y no al del trabajador.

Muy distinto sería decir educar para que el trabajo y la tecnología sean puestas al servicio del bienestar de la humanidad. Esto supone invertir los términos y sacar a la educación de la esfera del interés de los empresarios para ponerla en la de los trabajadores. Entonces desaparecería lo que se ha vuelto un lamentable sometimiento de la juventud estudiantil a la condición de mano de obra barata: el contrato entre empresa y alumno con intermediación de las escuelas (las pasantías). Esto provoca la confusión entre la necesidad de la educación práctica y el conocimiento de las nuevas tecnologías por parte de los estudiantes con formas contractuales que salen de los marcos educativos y laborales.

Recuperar la relación entre la producción del conocimiento y el trabajo efectivo no puede ser hecho en base a la lógica de los empresarios.

El documento ubica a la educación en la lógica de poción mágica que sirve para "acceder a un trabajo digno"(Cap. I Párr. 21). No negamos la importancia de la educación, pero hacerle creer a los desocupados que su situación se debe a que carecen de educación es descargar las culpas de este flagelo en las víctimas. Más adelante el documento agrega "Desde el punto de vista social, quedar marginado de la educación significa quedar excluido de la integración en un mundo del trabajo que exige competencias cada vez más complejas para poder participar" (ver Cap. I párr 18). Este aserto es como mínimo cuestionable. El desarrollo tecnológico y organizativo genera tendencias polares en el empleo de la mano de obra. Para una porción mayoritaria de trabajadores el mayor desarrollo tecnológico simplifica y rutinariza las tareas, mientras que a una minoría de trabajadores se les exige niveles crecientes de cualificación laboral. O sea que, la mayoría de las empresas hoy requieren una gran cantidad de empleados con escasas "competencias" y muy pocos altamente cualificados. Lo que sí les interesa es que sean flexibles, obedientes, disciplinados (Macdonalización). Para ello el Polimodal o secundario cumplido, les da más garantías de un sujeto con esas características (capacidad de cumplir horarios, aceptar órdenes y consignas, amoldarse a  situaciones diversas, ser flexibles, etc.). Por otra parte ¿quién realizaría los trabajos "indignos"? La dignidad laboral depende de una adecuada legislación sobre ello y el cumplimiento de convenios, y para lograr toda mejora al respecto es necesaria la lucha constante de los trabajadores. Que haya empleo depende de las necesidades de las empresas y no del sistema educativo. El caso francés lo demuestra: el enfrentamiento de los estudiantes secundarios y universitarios fue una expresión de resistencia a los intentos del gobierno de instalar contratos basura como "primer empleo" para todos los jóvenes de 18 a 26 años.

La futura ley debe establecer que: para que la escuela contribuya a que el trabajo conduzca al bienestar debe aportar a la formación  pero desvinculándose de los fines particulares de los empresarios y ponerse en función de fines sociales y del conjunto de la población. Proponemos la anulación de pasantías como sistema de mano de obra barata, creación de un sistema de rotación de aprendizaje sin la intervención de los alumnos en el proceso de producción de las empresas. Mayores becas para los estudiantes que lo necesiten –numérica y monetariamente-.

3.¿Cómo lograr  que se cumpla el derecho a una buena educación para todos y todas y terminar con la desigualdad educativa? (Cap. II Ejes 1 a 4)

Debemos partir del diagnóstico de que en nuestro país la educación se ha vuelto más desigual que nunca. Analizaremos dos de los mecanismos que la provocan:

a) El proyecto mantiene la fractura que creó la Ley de Transferencia.

La existencia de inversiones tan desiguales que van de  1 a 4  por alumno por año (ej. desde 1994 al 2000 Salta invirtió $688 por alumno y Tierra del Fuego $2888), se debe a que el Estado Nacional dejó de ser responsable de la provisión del derecho a la educación para pasar a ser "evaluador" de los resultados que se alcanzaran por las acciones educativas realizadas en cada jurisdicción.  La provisión efectiva de la educación quedó librada a los recursos de cada una de ellas  quienes a su vez sufrían los efectos de la crisis económica.  Esto significó dejar en desigualdad educativa a la mayoría de la niñez y adolescencia. Esta forma de descentralización del sistema educativo tuvo su expresión en otros países latinoamericanos, como el caso de la pinochetista LOCE[1], de Chile. Allí se aplicó la municipalización de todo el sistema educativo y hoy está siendo cuestionada por los estudiantes, los docentes y los trabajadores.

El gobierno considera que a partir de la Ley de Financiamiento Educativo se corrige esta injusticia. (ver pág. 11) Sostenemos, por el contrario, que la mencionada ley propone un mecanismo compensatorio de fondos que  opera como control de las provincias por parte del Estado Nacional pero no garantiza la igualdad en la inversión. Para darles esos fondos compensatorios el Estado Nacional les exige que aumenten sus gastos. Las provincias están "a tope" como demuestra el  porcentaje que cada una de ellas invierte: el 30% de sus recursos fiscales, lo que hace casi imposible que lo puedan cumplir. Actualmente si se suman los recursos del Estado Nacional a los provinciales nuestro país sólo invierte el 14% de su presupuesto en Educación, lo que está muy lejos del 25% que proponía la UNESCO en los años 60.

La futura ley debe establecer la total responsabilidad del Estado Nacional del financiamiento de la educación para sentar las bases de una mayor igualdad.[2]

b) El Estado incrementó los subsidios a escuelas privadas y promovió las escuelas públicas conveniadas con ONGs. El documento continúa esta orientación.

El neoliberalismo impuso en nuestra sociedad la cultura de la salvación individual, para no caer en la crisis y la exclusión  a la que quedó condenada la mitad de la población. Para una gran mayoría, la escuela pública dejó de ser el lugar buscado para la educación de sus hijos ya que significaba compartir espacios con la pobreza y la marginalidad. La escuela privada, por su carácter discriminatorio de matrícula, a través de mecanismos de selección por aranceles, religión, cultura o proyecto pedagógico, creaba la ilusión de un terreno que evitara el contacto de su hijo o hija con la miseria y a su vez le permitiera construir redes sociales a futuro, necesarias para posicionarse mejor en la búsqueda de trabajo.

En la Ciudad de Bs. As, hoy el sistema privado comprende al 49.9% (1.484 establecimientos) de la educación, más de 800 de esas escuelas están subsidiadas por el estado con casi 280 millones de pesos, un poco menos que el presupuesto del estado a la UBA que posee 300.000 estudiantes. En Provincia de Bs. As. abarca al 34% de ese distrito (5.439 establecimientos). En Tierra del Fuego el sistema de escuelas conveniadas por el que una comunidad de padres o de docentes se "hace cargo" de una escuela pública arrogándose el derecho de decidir "en asamblea la matrícula" abarca el 21% de las escuelas de la EGB 1. Ambos circuitos de privatización-discriminación son formas de crear desigualdad y deben ser anulados.

Además, al interior del sistema público hay otros mecanismos de fragmentación. Lo diferentes proyectos para las escuelas llamadas prioritarias son una forma perversa de mantener corralitos aggiornados para mejor contener a los sectores marginados.

La futura Ley debe establecer un sistema educativo público único nacional que sobre la base de la no discriminación garantice el derecho a una educación igual para todos y todas. 

4. ¿Educación integral religiosa o no dogmática? (ver Eje 2 Párr. 32)

El documento propone en la misma línea que instaló la Ley Federal de Educación que la educación promueva  "la formación básica y universal brinde las oportunidades educativas que fortalezcan todas las dimensiones de la personalidad cultural, social, estética, ética y religiosa"

Existe en esta dimensión una vuelta atrás en los debates del siglo XIX sobre la educación. Se diría que Estrada se ha sentado desde hace 13 años en el palacio de Sarmiento. Cuando se realizaron los debates que culminaron en la sanción de la Ley 1420 que estableció las bases para el desarrollo de la educación primaria obligatoria, ganó la postura que establecía que la religión no formaba parte de la currícula de la escuela.

La propuesta del gobierno es un retroceso. Ver en los cuadernos de los alumnos de escuelas confesionales, indicadas las creencias, los milagros, es una concesión a la Iglesia Católica y a las otras comunidades religiosas (judías, evangélicas, etc.) como parte de una necesidad de gobernabilidad y búsqueda de consenso y no una necesidad fundada en dimensiones de tipo epistemológicas o pedagógicas.

La nueva ley debe establecer el principio de que la escuela sea un ámbito del conocimiento público, contrastable, capaz de ser sometido a debate y al juicio crítico. La religión y las creencias son derechos de las familias pero forman parte de los espacios privados. La escuela no puede ni debe enseñar creencias lo que supone formas de manipulación ideológica o de discriminación encubierta. La escuela debe promover una formación no dogmática que permita el acceso al conocimiento científico y las prácticas culturales que aceptan el cuestionamiento crítico.

5. ¿El salario por desempeño es garantía de un docente con derechos o es mera flexibilización perversa?  (ver Eje 6 párr. 37)

Uno de los elementos de balance del fracaso de la Reforma Educativa por parte de sus protagonistas es que fracasaron en su aplicación, en particular por no haber sabido entrar en la dimensión micro de la escuela y más precisamente de la tarea del docente. Por eso para ellos la clave no es volver atrás en la Reforma sino avanzar en lo que no se logró antes: el control de la tarea de aula, de la relación docente alumno.

En la nueva dimensión del estado "evaluador" se trataría ahora de afinar los mecanismos que permitirían al estado controlar al docente o a la docente y así terminar con la práctica que permite decir "en mi aula yo hago lo que quiero".

No se trata de emplear los viejos mecanismos de controles burocráticos administrativos sino de buscar indicadores objetivos que permitan controles más técnicos de la tarea del docente. Utilizan para ello las mismas herramientas que los organismos internacionales: condicionan la entrega de dinero. En el caso de la tarea docente ya la Ley de Incentivo Docente que nos impuso salario en negro respondía a ese diseño: en vez de aumentar el salario nos impusieron un incentivo por desempeño. La letra de la ley no pudo hacerse efectiva y en los hechos se hizo extensivo a todos los docentes independientemente de su "desempeño". La nueva ley busca reinstalar esos mecanismos de control y competencia entre docentes. El establecimiento de un sistema de docentes monitores de la tarea de sus compañeros, con distinción salarial, es una propuesta que apunta a estratificar más la carrera y aceitar mejor los mecanismos de control respecto a una base docente hoy muy masiva y por ello mismo, difícil de disciplinar.

La formación docente sigue esta misma lógica. Proponen la creación de un organismo nacional de formación inicial y continua con un coordinador con rango de Subsecretario de Estado donde hay lugar para cinco rectores, para representantes del Consejo Federal de Educación, representantes de gremios nacionales y desconoce a los docentes de los Institutos y a los estudiantes.

La propuesta del gobierno es aumentar los niveles de jerarquización salarial, generar competencia entre docentes, promover las formas de expropiación del saber hacer docente a través de formas más fragmentadas entre los que dan clases y los que hacen teoría.

La nueva ley, por el contrario debe promover los espacios institucionales, departamentales, de ciclos, para la reflexión de la tarea pedagógica, la recreación del conocimiento educativo, la autoevaluación colectiva y crítica, donde se desarrolle el trabajo en equipos y la cooperación entre pares, con aulas con no más de 20 alumnos/as. Los bajos salarios obligan a los docentes a jornadas laborales cuya extensión atenta contra la calidad educativa. Los docentes deben tener un salario básico acorde a la canasta familiar, jubilación con el 82% móvil, concursos y estabilidad, plena vigencia de las conquistas de los Estatutos Docentes.

Los espacios institucionales deben ser para la capacitación formal de los docentes convirtiéndose en capacitación en servicio y la formación docente debe ser una tarea colectiva entre equipos de pares que contribuya a la democratización del conocimiento.

6. ¿Gobierno de la educación desde las jerarquías verticales o desde formas democráticas de decisión? (eje  10  Párr. 44)

Tomando la letra de la Ley Federal de Educación, el documento sostiene que el Estado tiene "la responsabilidad principal e indelegable de fijar y controlar el cumplimiento de la política educativa" (p. 17)

Como vimos, el Estado no se hace responsable de garantizar la educación pero sí se reserva las palancas de poder que le garantizan el control de la política educativa. Poderosos mecanismos de regulación como la evaluación de la calidad, los contenidos curriculares centralizados (de los CBC a los NAP) , la Ley de Financiamiento que regularía hasta las relaciones laborales de los docentes estableciendo un convenio marco nacional, le permiten actuar como control del sistema a nivel nacional. El Estado sigue reservándose fuertes palancas de poder, descentraliza como en los ´90 la responsabilidad por la prestación efectiva de la educación. El sistema de gobierno sigue siendo jerárquico vertical, desde las esferas del Ministerio a cada escuela, desarrollándose múltiples formas de control.

Cabe destacar en este diseño, el rol que les cabe a los dirigentes de los sindicatos docentes (CTERA, UDA, etc) que han pasado a constituir parte de los mecanismos de gobierno de la educación, como garantía de las políticas de Estado. Este rol está previsto incluso por los organismos internacionales como el Banco Mundial para evitar la "conflictividad docente".

            Para hablar de sujetos que son parte de una construcción colectiva, muy distinto sería, pensar en formas democráticas de la educación, colegiadas, a nivel de cada escuela o instituto, distrito, jurisdicción, donde las decisiones se tomen en base a la discusión pública.

Por todo esto proponemos:

            Que el debate ponga en cuestión el conjunto de leyes que configuraron la reforma neoiliberal de los ´90: Ley Federal de Educación, Ley de Transferencia, Ley de Educación Superior (LES), Ley de Financiamiento, Ley de Incentivo Docente, Ley de Educación Técnico Profesional. No necesitamos una reforma de la Reforma que consolidaría el sistema fragmentado, desigual y al servicio de las empresas que tenemos; en cambio proponemos la REFUNDACIÓN DEL SISTEMA EDUCATIVO EN UN SISTEMA ÚNICO, NACIONAL PÚBLICO ÍNTEGRAMENTE FINANCIADO POR EL ESTADO NACIONAL.

Como conclusión:

            El debate tal cual está planteado por el Gobierno es un pseudodebate. La propuesta no tiene contralores a las conclusiones ni a la formulación del proyecto de ley.

Sería necesario intensificar las jornadas en las instituciones educativas convirtiéndolas en el espacio físico donde la sociedad participe, elabore y decida qué tipo de educación queremos.

            Por esto rechazamos los tiempos y la metodología de la pseudoconsulta, y llamamos a realizar un serio debate de la educación, abierto a la sociedad instalando el problema de quién resuelve los destinos educativos del país y cómo se fiscalizan las conclusiones.

Firmas:

Miembros del Consejo Directivo de Ademys; La Bordó Moreno (Pcia. Bs.As. ); FEIA (Foro Educativo de la Izquierda Anticapitalista); Colectivo Lista de Maestros (CABA); ONG ACET Autoconvocados Escuelas Técnicas; Lista Marrón de Matanza – Lomas de Zamora – Lanús; Agreta de Merlo; Alternativa Docente; Creciente; Construyendo desde las Bases; Agrupación Docente José Martí; Docentes en el Encuentro Sindical de Base, Vientos del Pueblo



[1] Ley Orgánica Constitucional de Educación.

[2] La masificación de la escuela primaria en Argentina fue posible gracias a la Ley Lainez de 1905, que estableció la responsabilidad del estado nacional de invertir en la construcción de edificios escolares ya que cada provincia no podía afrontar los gastos.


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Imperialismo Ecológico

Enlace permanente 4 de Julio, 2006, 0:00

Imperialismo ecológico. El interminable saqueo de la naturaleza y de los parias del sur del mundo
El hemisferio norte contiene la mayor parte de la moderna tecnosfera y la riqueza que la misma genera. El hemisferio sur contiene la mayor parte de la gente, casi toda desesperadamente pobre. El resultado de esta división es una dolorosa ironía global: los países pobres del sur, sufren los riesgos ambientales generados por la creación de esta riqueza en el Norte.
Por Renán Vega Cantor
Publicado en Revista Herramientas
En los actuales momentos de expansión imperialista hasta el último rincón del planeta, ocurre una acelerada destrucción de los ecosistemas y una drástica reducción de la biodiversidad. Es un resultado directo de la generalización del capitalismo, de la apertura incondicional de los países a las multinacionales, de la conversión en mercancía de los productos de origen natural, de la competencia desaforada entre los países por situarse ventajosamente en el mercado exportador, de la caída de precios de las materias primas procedentes del mundo periférico, de la reprimarización de las economías, en fin, de la lógica inherente al capitalismo de acumular a costa de la destrucción de los seres humanos y de la naturaleza.
El capitalismo es una relación profundamente desigual y el gran desarrollo productivo y la capacidad de consumo se concentran en los países centrales (Estados Unidos, la Unión Europea y Japón), donde se producen también millones de toneladas de desperdicios. No otra cosa son los automóviles, teléfonos, televisores, neveras, pilas… que, rápidamente inservibles, van a parar a la basura... y a los países pobres considerados receptáculo de las deyecciones que origina el consumo desenfrenado de los opulentos del Norte. Según el ecologista Barry Commoner, el planeta está dividido en dos:
El hemisferio norte contiene la mayor parte de la moderna tecnosfera, sus fábricas, plantas de energía eléctrica, vehículos automóviles y plantas petroquímicas y la riqueza que la misma genera. El hemisferio sur contiene la mayor parte de la gente, casi toda desesperadamente pobre. El resultado de esta división es una dolorosa ironía global: los países pobres del sur, a pesar de estar privados de una parte equitativa de la riqueza mundial, sufren los riesgos ambientales generados por la creación de esta riqueza en el Norte [1].
Esa dualidad no es resultado de cierta disposición divina o natural, sino que se convierte en uno de los objetivos del nuevo desorden mundial capitalista y debe considerarse en sentido estricto como una característica propia del imperialismo ecológico. Así, (…) la explotación masiva del medio ambiente en el Tercer Mundo incluye la conversión de residuos letales en mercancías, y el comercio internacional con ellos. También involucra la imposición por parte del capital de trueques de deudas por medio ambiente, la construcción de inmensos incineradores y vertederos, y muchos otros proyectos aparentemente sin sentido [2].
Todas esas acciones son mecanismos propios de la dominación imperialista, las cuales generan resistencias por parte de los explotados y oprimidos del orbe enfrentando los crímenes ambientales que están destruyendo nuestra madre tierra y poniendo en peligro la supervivencia de nuestra especie. Para que el asunto no quede en enunciación retórica, deben precisarse las principales características del imperialismo ecológico, a fin de entender las novedosas formas asumidas por el imperialismo contemporáneo: es lo que intentamos hacer en este ensayo.
1. Destrucción acelerada de ecosistemas en los países dominados
La noción de ecosistemas ayuda a entender la magnitud de los problemas ambientales que hoy padecemos, en la medida en que su destrucción se constituye en la principal manifestación de la inviabilidad ambiental del modo de producción capitalista. Por ecosistemas puede entenderse a los conjuntos o escenarios en que se reproduce la vida. Un ecosistema determinado está definido por "el medio abiótico físico-químico y las manifestaciones bióticas a las que sirve de soporte: microbios y bacterias, plantas, animales" [3]. Para las sociedades los ecosistemas han sido fuentes de riqueza y bienestar, en la medida en que no solamente son ensamblajes de especies sino de "sistemas combinados de materia orgánica e inorgánica y fuerzas naturales que interactúan y se transforman". La energía que permite el funcionamiento del sistema proviene del sol, siendo dicha energía (…) absorbida y convertida en alimento por plantas y otros organismos que realizan la fotosíntesis y que se encuentran en la base misma de la cadena alimentaria. El agua es el elemento crucial que fluye a través del sistema. La cantidad de agua disponible, junto con los niveles extremos de temperatura y la luz solar que un determinado sitio recibe, determinan en lo fundamental el tipo de plantas, insectos y animales que habitan en ese lugar y la manera en que se organiza el ecosistema [4].
Los ecosistemas reportan beneficios directos e indirectos a los seres humanos. Entre los directos se destacan la obtención de plantas y animales como alimentos y materias primas o como recursos genéticos y los indirectos toman la forma de servicios como control de la erosión, almacenamiento de agua por parte de plantas y microorganismos o la polinización por dispersión de semillas por insectos, aves y mamíferos.
Los ecosistemas tal y como los conocemos en la actualidad han evolucionado durante millones de años y no pueden ser sustituidos ni recuperados por procedimientos tecnológicos. La desaparición de cualquier ecosistema supone eliminar posibilidades de subsistencia para los seres humanos por la sencilla razón de que "los ecosistemas hacen que la Tierra sea habitable purificando el aire y el agua, manteniendo la biodiversidad, descomponiendo y dando lugar al ciclo de nutrientes y proporcionándonos todo un abanico de funciones críticas" [5].
En términos económicos inmediatos, el aprovechamiento de las riquezas naturales es una base de subsistencia y de empleo, sobre todo en los países del sur, puesto que la agricultura, la explotación forestal y la pesca generan uno de cada dos empleos que existen en el mundo y, además, en todo el planeta las actividades relacionadas con la madera, los productos agrícolas y el pescado son más importantes que los bienes industriales. Por esta razón, la disminución de la capacidad productiva de los ecosistemas tiene efectos devastadores sobre los seres humanos y de manera directa sobre los pobres que dependen de aquéllos para su subsistencia.
Existen antecedentes históricos de que determinadas sociedades han colapsado por la destrucción de la riqueza natural y de los ecosistemas (como los Mayas en Mesoamérica). Sin embargo, tales colapsos fueron completamente distintos a lo que está pasando en la actualidad en términos de escala y velocidad, porque antes de la emergencia del capitalismo la degradación ambiental afectó a sociedades perfectamente localizadas y fue un proceso de deterioro gradual a lo largo de varios siglos, mientras que ahora la destrucción de los ecosistemas se efectúa a un ritmo acelerado y cubre hasta el último rincón del planeta tierra.
Los ecosistemas son dinámicos y se regeneran constantemente en forma natural, pero en la medida en que las fuerzas destructoras del capitalismo se generalizan pueden desaparecer, en razón de que cada ecosistema interactúa de manera compleja con el ambiente y la comunidad biológica que lo habita, lo cual a su vez lo hace particularmente vulnerable. Las presiones generadas por la explotación intensiva de recursos para satisfacer el consumo voraz de grupos reducidos de la población (las clases dominantes de todo el mundo), y sobre todo de los países imperialistas, destruyen los ecosistemas. Cada uno de los ecosistemas existentes ha sufrido un notable deterioro, como se constata con algunas cifras elementales: el 75% de las principales pesquerías marinas está agotado por el exceso de pesca o ha sido explotado hasta su límite biológico; la tala indiscriminada de árboles ha reducido a la mitad la cubierta forestal del mundo; el 58% de los arrecifes coralinos está amenazado por destructivas prácticas de pesca, por el turismo y por la contaminación; el 65% de los casi 1.500 millones de hectáreas de tierras de cultivo que hay en todo el mundo presenta algún nivel de degradación del suelo; y el bombeo excesivo de aguas subterráneas por parte de los grandes agricultores en todo el mundo excede las tasas naturales de reposición en por lo menos 160.000 millones de metros cúbicos por año [6].
Está perfectamente establecido el diferente impacto de la acción de los opulentos y de los pobres sobre recursos, materiales y energía. A nivel mundial existe una geografía desigual del consumo, puesto que un habitante de un país "desarrollado" consume el doble de grano y pescado, el triple de carne, nueve veces más papel y once veces más petróleo que un habitante de un país neocolonial. Es necesario subrayar que semejante diferencia en los niveles de consumo es posible porque hay una apropiación directa de los recursos disponibles en todo el mundo para disfrute de una escasa minoría, ya que ésta no gasta solamente los recursos que encuentra en sus propios países (por el contrario, trata de preservarlos durante más tiempo, o por lo menos eso es lo que afirman de dientes para afuera). Incluso, en la mayor parte de las ocasiones el consumidor del Norte ignora de dónde proceden los materiales y la energía que consume diariamente y el impacto que su producción tiene en sus lugares de origen, como se ejemplifica con el caso de las tuberías de cobre que se usan en las grandes ciudades de los Estados Unidos:
Un constructor de viviendas en Los Ángeles instala tuberías de cobre, pero no tiene forma de saber que ese cobre proviene de la infame mina de Ok Tedi en Papúa Nueva Guinea. Esta gigantesca mina, propiedad de un consorcio internacional, arroja diariamente 80.000 toneladas de desechos de minería sin tratar al río Ok Tedi, lo que destruye la mayor parte de su vida acuática y perturba los medios de subsistencia de la comunidad wopkaimin. La globalización implica que los propietarios eventuales de las viviendas que se benefician de las tuberías de cobre no tienen conocimiento de su nexo con la deteriorada cuenca del Ok Tedi ni cargan con sus costos ambientales [7].
En la vida diaria, unos pocos consumen mercancías que se han originado a partir de la explotación intensiva de los ecosistemas de todo el mundo, como se ejemplifica con algunos datos elementales: (…) un ciudadano estadounidense requiere más o menos cinco hectáreas de un ecosistema productivo para mantener su consumo promedio de bienes y servicios, comparadas con menos de 0,5 hectáreas que se necesitan para sostener el consumo de un habitante de un país en desarrollo. Las emisiones per cápita anuales de CO2 ascienden a 11.000 kilogramos en los países industrializados, donde hay muchos más automóviles, industrias y electrodomésticos, comparados con menos de 3.000 kilogramos en Asia [8].
Sin embargo, quienes más directamente dependen y viven con los ecosistemas, indígenas, campesinos y mujeres, son los que menos disfrutan los productos que allí se generan, tienen un peor nivel de vida y además se ven perjudicados en forma inmediata y directa por su destrucción. Esto es causado por la apropiación privada de los ecosistemas por parte del capitalismo, lo que da como resultado que quienes detentan más capital y dinero tengan un mayor nivel de consumo y muchas más posibilidades de beneficiarse de los bienes y servicios que originan los diversos ecosistemas. Cuando se contamina un río o una costa, reduciendo la pesca, quienes lo sufren en carne propia no son los consumidores de las engalanadas mesas del Norte, sino los pescadores y sus familias que habitan en las costas o en los ríos de los países del Sur.
Para concluir este primer parágrafo puede decirse con plena seguridad que es imposible la existencia de las sociedades humanas sin ecosistemas, ya que éstos son en realidad "los motores productivos del planeta". En forma ineludible, (…) los ecosistemas están a nuestro alrededor: bosques, praderas, ríos, aguas costeras y profundidades marinas, islas, montañas e incluso ciudades. Cada uno entraña la solución a un desafío particular de la vida, solución ésta que se ha configurado a lo largo de los milenios; cada uno codifica enseñanzas de supervivencia y eficiencia, a medida que incontables especies compiten por luz solar, agua, nutrientes y espacio. Si se la privara de sus ecosistemas, la Tierra se parecería a las imágenes desoladas y sin vida que proyectaron desde Marte las cámaras de la NASA en 1997 [9].
Pretender que la vida humana es posible sin los ecosistemas, tal y como afirman ciertos economistas y tecnócratas, no pasa de ser una falacia justificatoria del irracional modelo de acumulación capitalista, como si así se pudiera eludir los límites naturales existentes que cuestionan la creencia absurda en un crecimiento económico ilimitado. Sólo individuos cínicos o mentirosos, engreídos por su culto a la tecnología y al consumo ostentoso, pueden decir barbaridades que rayan en la demencia. Por ejemplo, Adrian Berry llegó a sostener que (…) contrariamente a la creencia del Club de Roma, no hay "límites al crecimiento". No hay ninguna razón por la que nuestra riqueza global, o por lo menos la riqueza de las naciones industriales, no siga creciendo indefinidamente a su promedio anual actual de un 3 o un 5%. Aunque se demuestre finalmente que los recursos de la tierra son finitos, los del Sistema Solar y los de la Gran Galaxia que lo rodea son, para todos los fines prácticos, infinitos [10].
Tal nivel de estupidez y de arrogancia con respecto a la naturaleza es notable pero no sorprendente, porque ella hace parte de la lógica capitalista que se ha enseñoreado del mundo. Esa lógica la expresan mejor que nadie los economistas neoliberales, porque "quien crea que el crecimiento exponencial puede durar eternamente en un mundo finito, o es un loco o es un economista" [11].
2. La acentuación del saqueo de materias primas y recursos naturales
En los últimos años se ha acentuado la explotación de materias primas, incluyendo petróleo, recursos forestales, cobre, café, banano, minerales, metales preciosos, diamantes, a despecho de la propaganda sosteniendo que ya no son importantes esas materias primas ni los recursos naturales, porque la sociedad posindustrial -en la que supuestamente nos encontraríamos- ya no los necesita, dado que ahora lo que contaría es el conocimiento y la información [12]. Esos supuestos de la "era de la información" no tienen nada que ver con la realidad, ya que los polos dominantes en el mercado mundial capitalista siempre deben recurrir a las fuentes materiales de producción, porque para elaborar automóviles, televisores, computadores, teléfonos portátiles y todo tipo de objetos no se pueden violar las leyes físicas ni producir cosas materiales a partir de la nada. Es necesario extraer la materia y la energía de los lugares donde se encuentre, e incluso, en los casos en que se avanza en la producción de materiales sintéticos que sustituyan a determinados productos, no puede eludirse la dependencia material de otro tipo de recursos (si en la producción de determinadas partes del automóvil se prescinde del hierro y se sustituye por plásticos, eso supone la incorporación de mayores cantidades de petróleo).
Que los recursos materiales son y seguirán siendo importantes para el capitalismo y el imperialismo ha quedado demostrado en los últimos años con las guerras y conflictos azuzados o llevados a cabo por las potencias imperialistas. Dado el agotamiento de los recursos naturales no renovables y que otros renovables, en razón de su explotación desaforada se están convirtiendo en no renovables (plantas, animales y agua), los países imperialistas compiten entre sí para usufructuar esos recursos. Los Estados Unidos, el país del mundo que más consume y despilfarra materia y fuentes de energía, ha proclamado como un asunto de seguridad nacional el control de las fuentes de petróleo y de materias primas estratégicas, y las guerras y genocidios que ha organizado en los últimos años están relacionados con la apropiación de importantes reservas de crudo [13]. Basta recordar que en el documento Santa Fe IV se sostiene que el control de los recursos naturales de América Latina no sólo es una prioridad de los Estados Unidos, sino una cuestión de seguridad nacional.
Desde luego, esa guerra mundial por los recursos que se libra entre las potencias (pero no en sus países sino en los territorios del Sur, convertidos en campos de batalla) tiene consecuencias ambientales evidentes al aumentar la presión sobre los ecosistemas, tendencia que es una continuación de procesos típicos del capitalismo desde la Revolución Industrial, como se evidencia al recordar que entre 1770 y 1995 la tierra perdió más de un tercio de los recursos existentes, una cifra impensable en cualquier otro momento de la historia humana y que "un 70% del bosque tropical seco ha desaparecido, junto con un 60% de los bosques de la zona templada y el 45% de la selva tropical húmeda" [14].
El saqueo de los recursos materiales y energéticos que se encuentran en los países dominados del Sur y del Este se ha institucionalizado a través del impulso a las exportaciones por la vía de los Planes de Ajuste Estructural, lo cual ha producido un regreso a las economías primarias tradicionales en muchos países del mundo. Eso explica que el culto a las exportaciones y al comercio exterior haya adquirido tanta legitimidad política y justificación teórica (reviviendo el mito de las "ventajas comparativas") y se haya convertido en parte del imaginario político y económico de las clases dominantes de los países periféricos, deseosas de regalar en forma rápida todos los recursos naturales con que cuente el territorio de un país, en aras de ser competitivos en el mercado mundial. Esta ideología exportadora -que cuenta como sus principales exponentes al Banco Mundial, al Fondo Monetario Internacional y a la Organización Mundial de Comercio- es justificatoria del saqueo de materias primas y recursos naturales y oculta conscientemente los impactos ambientales que eso produce o, lo que es todavía peor, pretendiendo que eso beneficia los ecosistemas al dejarlos bajo la regulación del capital privado para capitalizar la naturaleza a su antojo, lo que finalmente nos beneficiará a todos. Este cinismo se encuentra detrás del discurso "verde" de todos aquellos interesados en llevarse hasta el último pedazo de selva virgen que pueda quedar en algún lugar del mundo, dejando a su paso miseria y desolación.
3. Biopiratería y saqueo de la diversidad biológica y cultural de los países dominados
El desarrollo de la ingeniería genética y de la biotecnología se está haciendo a partir de la base genética natural existente en los diversos ecosistemas del mundo, como las selvas húmedas tropicales, los páramos y los manglares, muchos de los cuales habían permanecido al margen del saqueo de compañías y estados imperialistas. Con los avances tecnológicos en la investigación biológica y biomédica en los laboratorios de las multinacionales -principalmente de los Estados Unidos-, esos recursos naturales gestados durante miles o millones de años pasan a convertirse en un ansiado botín mercantil de las multinacionales o los centros científicos de investigación del Norte. En este sentido, puede hablarse de un verdadero expolio de los recursos biogenéticos existentes en el Sur del mundo por parte del Norte, donde las empresas multinacionales empiezan a explotarlos comercialmente como expresión de lo que se ha denominado capital genético. Este es un capital que parte de una base natural ya existente, que debería pertenecer a los pobladores de las regiones o localidades donde se encuentra pero es apropiado en forma fraudulenta por grandes compañías, las que a partir de esa base genética desarrollan o reproducen medicamentos o productos que luego son patentados y apropiados por las compañías multinacionales. Así, la biodiversidad se ha convertido en el nuevo coto de caza del imperialismo genético, cuyo interés fundamental es apropiarse de esa riqueza. El nuevo colonialismo genético supone, desde luego, un proceso de expropiación en el que existen, en términos sociales, ganadores y perdedores. El bando de los ganadores está constituido por las grandes compañías multinacionales de la biotecnología y sus investigadores y el bando de los perdedores está formado por millones de campesinos e indígenas (expropiados de sus saberes ancestrales, de sus recursos, de sus plantas y animales) y la población pobre de los países situados en el Sur del mundo. Desde este ángulo, existe un intercambio genéticamente desigual, caracterizado por el traslado masivo y tramposo de la riqueza natural que se alberga en los trópicos hacia los países imperialistas, muy poco biodiversos y con una alta homogeneización genética [15].
El ataque del imperialismo genético contra la biodiversidad acentúa el ecocidio contra las selvas y sus habitantes y reduce todavía más la maltrecha fuente de alimentos de la humanidad, ya que el 90% de nuestra dieta cotidiana está constituido por unas 15 especies agrícolas y 8 especies de animales. Con la Revolución Biotecnológica se acentúa la homogeneización genética de los principales cultivos, la desaparición de las variedades locales que aun existen y la imposición del latifundismo genético, impulsado por las grandes empresas multinacionales de la alimentación y los agroquímicos.
La expropiación de las riquezas biológicas de las selvas y bosques tropicales forma parte de una nueva fase de dominación imperialista, tan rapaz y genocida como los anteriores períodos de saqueo colonialista del planeta. La expropiación genética constituye uno de los soportes del tan alabado avance de la biotecnología en los centros imperialistas, donde se consuma la reducción de los seres humanos y de todas las formas de vida a simples mercancías para valorizar grandes capitales, sin que importen los efectos perversos de esa lógica criminal y depredadora.
4. El traslado de desechos tóxicos (nucleares y radiactivos) del Norte al Sur
El capitalismo genera una gran cantidad de desechos tras la obsolescencia de las mercancías. Si para confeccionar productos se usan materiales tóxicos o radiactivos, como en efecto sucede con la industria microelectrónica y otras ramas de la producción industrial, es obvio que se originen desechos radioactivos. Para los países capitalistas del centro se hace imprescindible liberarse de esos desechos tóxicos y convertir su comercialización en una lucrativa industria y es "una estrategia central del Nuevo Orden Mundial, una forma intencionada de cercar tierras y recursos -el mismísimo aire que respiramos-, previamente de propiedad común, y establecer el comercio en "derechos de polución"" [16]. El capitalismo "descubrió" que hasta los desechos tóxicos pueden convertirse en una mercancía susceptible de ser vendida a los países más desprotegidos y miserables, y ha procedido a poner en práctica esa estrategia comercial, lo que ha dado como resultado que "prósperos empresarios" de los países imperialistas, en alianza con sus respectivos estados, estén asumiendo la tarea de envenenar el suelo, el mar y el aire de países enteros, con la consiguiente enfermedad y muerte de seres humanos y animales.
Los Estados Unidos encabezan la lista de países que anualmente envían miles de toneladas de residuos tóxicos, encubiertos como fertilizantes, que son vertidos en las playas y tierras productivas de Bangla Desh, Haití, Somalia, Brasil, y otros países. La administración de Bill Clinton (1993-2001), por ejemplo, aceptó que las grandes corporaciones estadounidenses mezclaran cenizas de incineradores -que tienen altas concentraciones de plomo, cadmio, y mercurio- con productos agroquímicos. Este veneno químico se vende a agencias y gobiernos extranjeros que, o no sospechan de ese contenido o simplemente hacen la vista gorda [17]. El traslado de desechos tóxicos al Sur del planeta no es el resultado de imprevisiones o fruto necesario del "progreso técnico", sino que hace parte de la lógica de un explícito racismo ambiental que tiene como finalidad expresa la contaminación de seres humanos y de países considerados como inferiores. La lógica criminal del racismo ambiental se basa en el supuesto de que unos grupos humanos tienen el derecho a consumir hasta el hartazgo, sin miramientos con los que viven en condiciones infrahumanas de vida, y luego enviarles los residuos tóxicos a sus territorios. Semejante práctica genocida se sustenta en la convicción de las clases dominantes de todo el mundo de que su sola existencia es beneficiosa para el planeta, y los otros seres humanos deben resignarse a aceptar ese destino inexorable en el que sólo los ricos y opulentos tienen derecho a una vida sana y limpia. Es la típica ilusión NIMBY (Not in My Blacyard- No en mi jardín) que concibe como posible mantener al mismo tiempo un aumento incontrolable en el consumo de productos y preservar el medio ambiente circundante en condiciones adecuadas, para lo cual no importa contaminar el jardín del vecino con tal de mantener limpio el mío.
El traslado de residuos contaminantes a los países dominados se ha convertido en un lucrativo negocio para ciertas compañías de los países imperialistas. Aunque la mayor parte de las materias primas utilizadas en la producción de las mercancías proceden del mundo pobre y dependiente -cuando esas materias tenían un valor de uso, es decir, se podían utilizar- se convierten en basura inservible luego de que han sido utilizados por los usuarios y consumidores del Norte y por sus pocos émulos en los países del Sur. Y es en este momento cuando nuevamente se piensa en esos países pobres como receptáculo de los desperdicios que origina el consumo desenfrenado de los opulentos del Norte. Los países altamente industrializados, se encuentran literalmente inundados de desechos y productos tóxicos, tal y como sucede en los Estados Unidos. Sus ríos y lagos están tan contaminados que las grandes empresas han abierto mercados para sus "apetecidos" residuos tóxicos, como ya se hizo desde mediados de la década de 1980 cuando vertieron miles de barriles de residuos de mercurio en los ríos sudafricanos [18].
La exportación de residuos tóxicos por parte de los Estados Unidos está estrechamente emparentada con sus estrategias políticas ante los países pobres del mundo. La destrucción ecológica, la pobreza forzada, la guerra de contrainsurgencia, la corrupción y brutalidad política y el vertido de residuos tóxicos provenientes del extranjero forman parte de la misma estrategia. El comercio de residuos tóxicos es una estrategia central del nuevo desorden mundial con la finalidad de apropiarse de las tierras y recursos de los pueblos más pobres, incluyendo el propio aire que respiramos, para establecer el comercio de derechos de polución. Pero, al mismo tiempo, es un medio de proletarizar a campesinos y aldeanos, conduciéndolos a nuevas formas de explotación del trabajo y también una manera de arrasar con los ecosistemas del Sur.
Mientras en el Norte se hacen más fuertes las regulaciones ambientales, sus empresas y capitalistas se encargan de impulsar la contaminación en el Sur y el Este del mundo. Los Estados Unidos se oponen a la reglamentación del transporte de residuos peligrosos y también han bloqueado las propuestas de otros países encaminadas a prohibir los embarques de residuos hacia los países pobres. No es de extrañar, pues, que al mismo tiempo haya convertido a martirizados países como Haití, Guatemala, Salvador y Somalia en zonas de descarga de sus residuos industriales, una forma premeditada de envenenamiento de los países neocolonizados.
5. El desconocimiento de la deuda ecológica que el imperialismo le debe al mundo dependiente
Por deuda ecológica debe entenderse el no pago por parte de los países altamente industrializados de los daños causados durante varios siglos por la explotación indiscriminada de los recursos naturales destinados a la exportación, sin que se contabilizaran los impactos negativos sobre los ecosistemas y el hábitat locales. En forma más concreta se puede considerar como (…) la deuda contraída por los países industrializados del Norte con los países del Tercer Mundo a causa del saqueo de los recursos naturales, los daños ambientales y la libre utilización de espacio ambiental para depositar desechos, tales como los gases de efecto invernadero, producidos por esos países industrializados [19].
En consecuencia, los verdaderos deudores son las clases dominantes de todo el mundo, en primer lugar las de los países colonialistas e imperialistas.
En contra del sentido común de los tecnócratas neoliberales, de los banqueros y de los representantes del capital financiero y de las transnacionales, la noción de deuda ecológica destaca que los países del Norte le deben a los pobres del mundo por haber ocasionado un "déficit terrestre (...) provocado por el aniquilamiento de los sistemas vitales básicos del planeta debido al abuso de su aire, sus suelos, las aguas y la vegetación". La responsabilidad de este déficit recae en forma desigual para los pobres y los opulentos, en la medida en que el consumo y el nivel de vida son diferentes entre unos y otros. Por esa razón, la deuda ecológica está relacionada con el racismo ecológico, ya que quienes más soportan los efectos de la devastación ambiental son los pobres, los campesinos, los indígenas, las mujeres humildes y los trabajadores. En otros términos, para comprender la deuda ecológica es menester introducir un análisis de clase, de género y de etnia, que permita determinar la forma como los más pobres son afectados por la degradación ambiental.
En una perspectiva histórica, durante los últimos cinco siglos los habitantes de los países imperialistas han contraído una deuda con los pobres del mundo, como resultado de una diversidad de procesos mutuamente relacionados entre los que sobresalen: la extracción de los recursos (minerales, marinos, forestales y genéticos) en los países del Sur; la consolidación de un intercambio ecológicamente desigual, como resultado del cual se exportan bienes primarios sin evaluar económicamente el impacto social y ambiental generado por su extracción o producción; el saqueo, destrucción y devastación de hombres y culturas desde la era colonial; la apropiación de conocimientos tradicionales de los pueblos indígenas sobre semillas y plantas medicinales, en los que se sustentan las modernas agroindustrias y la biotecnología; la destrucción de las mejores tierras de cultivo y de los recursos marinos para la exportación, debilitando la autosuficiencia alimentaria y la soberanía cultural de las comunidades del Sur; la contaminación de la atmósfera por parte de las naciones industrializadas debido a la excesiva emisión de gases que han afectado a la capa de ozono, provocando el efecto invernadero y desestabilizando el clima; la apropiación desproporcionada de la capacidad de absorción de dióxido de carbono que tienen los océanos y bosques del planeta; la producción de armas químicas y nucleares, cuya puesta a punto se hace con frecuencia en los países del Sur; y la venta de plaguicidas que no son usados en el Norte y el almacenamiento de desechos tóxicos en los países del Sur [20].
Con respecto a las relaciones entre deuda externa y deuda ecológica cabe destacar dos aspectos: 1º) los precios de las exportaciones no incluyen los diversos costos sociales y ambientales, que no se contabilizan (es decir, son gratuitos) y los saberes (por ejemplo el conocimiento exportado desde América Latina sobre el manejo de determinados productos, como la papa o el maíz) tampoco se pagan. Pero al mismo tiempo las emisiones de gas carbónico que se producen a gran escala en el Norte son absorbidas gratis por la vegetación o los océanos de todo el mundo, incluyendo al Sur del planeta. Es como si los ricos del mundo se hubieran "arrogado derechos de propiedad sobre todos los sumideros de CO2, los océanos, la nueva vegetación y la atmósfera" [21]; 2º) la cancelación de la deuda externa degrada la naturaleza, puesto que para pagarla debe aumentarse la producción lo cual por lo común se hace a costa del empobrecimiento de la gente y de una mayor extorsión de la naturaleza. En la medida en que se dedican más recursos para exportación con la finalidad de pagar la deuda externa, ésta aumenta y al mismo tiempo los países pierden sus riquezas naturales. Esta es una muestra palpable de injusticia económica y ambiental, propia del sistema capitalista e imperialista. Como parte de esa injusticia, la deuda externa se sigue cobrando -y pagando, que es lo peor- cumplidamente, pero la deuda ecológica contraída por los países imperialistas nunca se menciona, como si no existiera.
Existe una estrecha relación entre la deuda externa (financiera) que desangra a los países dependientes y la deuda ecológica (nunca reconocida por los países dominantes en el sistema mundial), debido a que las divisas destinadas al pago de los intereses y amortizaciones de la deuda externa aumentan la extracción de recursos naturales, para convertirlos en exportaciones al mercado externo con el fin de obtener dinero para seguir pagando las deudas. El costo ambiental de ese proceso se materializa en hechos como los siguientes:
- Acelerada deforestación que destruye la biodiversidad y convierte en desiertos vastas superficies de tierras anteriormente fértiles. "Desde 1970 las áreas arboladas han disminuido de 11,4 kilómetros cuadrados por cada mil habitantes a sólo 7,3 kilómetros cuadrados".
- La utilización de las mejores tierras de cultivo para la exportación ha forzado a los campesinos a cultivar tierras marginales. Por ejemplo, la utilización para el cultivo de laderas escarpadas, vulnerables a la erosión, ha favorecido los fatales deslizamientos de lodo que recientemente han afectado a Honduras, Nicaragua y Venezuela.
- Incremento del uso de plaguicidas y fertilizantes químicos. Por ejemplo, la industria bananera de diversos países utiliza el plaguicida DBCP, que provoca esterilidad masculina.
- Destrucción de los manglares para la cría del camarón, favoreciendo así las inundaciones en las zonas costeras. En Ecuador, el 70% de los manglares ha sido destruido para instalar criaderos de camarón para la exportación, afectando con ello la supervivencia de los pescadores tradicionales y aumentando las posibilidades de inundaciones provocadas por el fenómeno de El Niño.
- Consumo excesivo de combustible, disminución del valor nutricional e incremento del uso de conservantes, provocados por el transporte de alimentos a grandes distancias.
- Sustitución de la diversidad biológica por monocultivos y bosques artificiales. La explotación comercial de las plantaciones forestales extrae la madera y destruye el resto por considerarlo "desechos".
- Pesca excesiva: "Las existencias mundiales de pesca están en declive, con una cuarta parte ya agotada o en vías de serlo y otro 44% explotado al límite de su continuidad biológica".
- Destrucción de hábitats naturales y humanos como resultado de los riesgos de la extracción de petróleo. Por ejemplo, los daños provocados por la Shell en el delta del río Níger, hogar del pueblo Ogoni [22].
Un procedimiento adecuado para sopesar la deuda ecológica contraída por los voraces consumidores de los países imperialistas y los subconsumidores del Sur consiste en comparar sus respectivas huellas ecológicas. Por huella ecológica se entiende la cantidad de "tierra cultivable, zonas de pastoreo, bosques, producción oceánica y capacidad de absorción de dióxido de carbono que es consumida por una persona promedio en un área geográfica determinada" [23]. Esa noción apunta a medir el impacto de los modelos de consumo con relación a la capacidad de carga del planeta, por lo cual se entiende el máximo de población de una determinada especie que puede sobrevivir en cierto hábitat sin provocarle daños irreversibles. En el caso de un país determinado, la huella ecológica mide la superficie biológicamente productiva que es necesaria para mantener el nivel de recursos de ese país y para absorber sus desechos:
Cuando la huella ecológica de un país es mayor que su capacidad ecológica de carga, ese país tiene que "importar" capacidad de carga de algún otro sitio y/o consumir su capital natural a un ritmo mayor que el de la regeneración de la naturaleza. Esto se logra importando alimentos, combustible o productos forestales o agotando su provisión de recursos renovables y no renovables (por ejemplo, combustibles fósiles). También puede "exportar" desechos, como el exceso de emisiones de dióxido de carbono que su masa forestal o los océanos circundantes no pueden absorber [24].
Se ha establecido que la huella ecológica promedio de un habitante humano en el planeta es de 7,7 hectáreas, pero que los países altamente industrializados superan con creces esa media en tanto que los países dependientes están sensiblemente por debajo de la misma. De esta forma, por ejemplo, Canadá tiene una capacidad ecológica de carga de 9,6 hectáreas per capita, mientras que en el otro extremo Bangla Desh, con una huella ecológica de sólo 0,5 hectárea per cápita dispone de una capacidad de carga de tan solo 0,3 hectárea por persona. Considerando los resultados de la huella ecológica por países se encuentra que a escala mundial el 77% de la población humana tiene una huella ecológica menor que la media, de sólo 1,02 hectárea, pero el otro 23% -los verdaderos deudores ecológicos- ocupa el 67% de la huella de toda la humanidad. Esto quiere decir que sólo un quinto de la población utiliza dos tercios de la capacidad de carga. Es esa quinta parte de deudores ricos la responsable de que la humanidad esté consumiendo un 40% más de recursos de los que pueden regenerarse sosteniblemente. Por cada persona que utiliza el triple de lo que en justicia le corresponde de la capacidad de carga del planeta, hay tres que sobreviven con sólo un tercio de lo que realmente les correspondería [25].
6. Intercambio ecológico desigual
Cuando se analiza la dominación imperialista suele hablarse del intercambio económico desigual expresado en la célebre formulación teórica del deterioro de los términos de intercambio, con lo que se quiere expresar que en el mercado mundial tienden a depreciarse los productos primarios y a encarecerse los bienes manufacturados. Mirada en el largo plazo esta tendencia perjudica a los países productores de materias primas. Pero sin desconocer la importancia de este intercambio desigual en términos económicos, es necesario considerar el intercambio ecológico desigual, algo poco estudiado. Por tal puede entenderse el resultado ambiental -negativo para los países dependientes- de la importación por parte de los países altamente industrializados de productos del Sur a bajos precios, que no toman en consideración el agotamiento y perennidad de tales recursos [26]. Esto sucede hoy con recursos naturales, como la madera (de la cual el Japón es uno de los primeros compradores del mundo), minerales, petróleo y especies exóticas. También debe considerarse como parte de ese intercambio ecológico desigual el envenenamiento de aguas, aire, tierras y seres humanos que se produce como resultado de la aplicación de plaguicidas en las plantaciones agrícolas de empresas imperialistas en países dependientes (como hicieron en Nicaragua las compañías bananeras). Mientras que las compañías transnacionales se llevan el producto para ser vendido y consumido en su país de origen, en las zonas productoras queda la desolación, la muerte y el veneno por todos lados.
En pocas palabras, intercambio ecológicamente desigual "significa el hecho de exportar productos de países y regiones pobres, sin tomar en cuenta las externalidades locales provocadas por estos productos o el agotamiento de los recursos naturales, a cambio de bienes y servicios de regiones más ricas" [27]. Y lo más importante radica en que esa noción tiene implicaciones políticas, al destacar que la pobreza y la carencia de soberanía y autonomía por parte de las regiones exportadoras, debido a su condición dependiente y subordinada en el plano mundial, están en la base de ese intercambio desigual que finalmente perjudica a los pobres de dichas regiones, en virtud de la irremediable destrucción de sus ecosistemas sin que la misma sea asumida por los países imperialistas y sus empresas, que lucran con los productos que allí se generan.
7. Violación de las aguas territoriales de los países dependientes por parte de las flotas pesqueras de las grandes potencias
El ritmo infernal de pesca que se ha practicado durante las últimas décadas, a medida que aumenta el consumo de pescado o productos derivados en los países del Norte, ha agotado los principales bancos de peces en todo el mundo, comenzando por los mares y ríos de esos mismos países. Un buen ejemplo al respecto es el del bacalao, un producto esencial para la subsistencia de miles de pescadores artesanales en las costas canadienses de Terranova, que, por la acción de los grandes pesqueros comerciales, ha sido diezmado, terminando no sólo con el recurso sino también con los propios pescadores [28]. Como resultado del agotamiento de los bancos de peces en las aguas del Atlántico norte, grandes buques pesqueros de los países europeos, de los Estados Unidos y de Japón, incursionan en las aguas de todo el mundo para depredar literalmente todo lo que encuentran a su paso. Ahora, la pesca en alta mar está dominada por grandes barcos que operan a gran velocidad y "llevan detrás inmensos sistemas de redes que barren todo a su paso, sin tener en cuentas los cupos de peces y con una total indiferencia hacia el medio ambiente" [29]. Esto ha ocasionado la extinción de cientos de especies marinas y una drástica reducción del volumen de pesca a nivel mundial. También ha significado el empobrecimiento o la ruina de los pequeños pescadores artesanales en diversos lugares del mundo, una consecuencia dramática porque en los países de la periferia existen millones de personas cuya vida se ha desenvuelto durante cientos o decenas de años en torno a la pesca [30].
8. Exportaciones forzadas de especies animales y vegetales
Este comercio desigual que se hace siempre en la dirección Sur-Norte es realizado por mafias organizadas y tiene como objetivo transportar mascotas de compañía o producir mercancías exóticas a partir de partes animales (piel, marfil, dientes) para adornar a la burguesía de los países industrializados. Este comercio ilegal es tan significativo que se considera como la segunda actividad comercial subterránea, solamente superada por el comercio de estupefacientes. Anualmente circulan en forma ilegal 50 mil primates, 4 millones de aves, 350 millones de peces tropicales, de todos los cuales mueren en el viaje entre el 60 y el 80%. [31]. Para que este negocio funcione existen complejas redes de traficantes de animales, emparentadas con otras actividades como el narcotráfico, en las que participan funcionarios estatales y empresarios privados tanto de los países pobres como de los países ricos. Solo de esa forma pueden ser extraídos de la Amazonía brasileña, para señalar el caso más aberrante de expoliación imperialista, 12 millones de animales, de los cuales muy pocos llegan vivos a su destino final, puesto que sólo uno de cada diez resiste las travesías, el cambio de hábitat, la suciedad o el maltrato [32]. No es coincidencia, entonces, que en el Brasil 208 especies están seriamente amenazadas [33].
El mercado de los animales y de las plantas exóticas está claramente definido en términos económicos y geográficos: la oferta la suministran los países tropicales y la demanda se concentra en los países industrializados. En estos últimos se presenta un consumo insostenible de fauna exótica, abastecido por países en los cuales los campesinos y los trabajadores soportan peores condiciones de existencia. En ese mercado internacional existen consumidores conspicuos que buscan ejemplares raros, pero también debe incluirse a la industria farmacéutica, que compra por ejemplo especies venenosas como arañas y serpientes para experimentar y producir nuevos medicamentos y productos.
La Unión Europea es el principal consumidor de animales exóticos, siendo el primer importador mundial de pieles de reptil, de loros, de boas y de pitones y el segundo importador, después de los Estados Unidos, de primates y felinos. En ese mercado internacional de seres vivos España desempeña un papel significativo, por su posición geográfica que sirve de puente entre África Ecuatorial, América Latina y el sudeste asiático, con los Estados Unidos y otros lugares de Europa.
9. A manera de conclusión: el capitalismo y la ecología son mutuamente excluyentes
La crisis ambiental de nuestro tiempo ha sido producida por el modo de producción capitalista, debido a su carácter mercantil orientado a producir no para satisfacer necesidades sino para incrementar la ganancia individual. Este hecho aparentemente elemental que rige el funcionamiento del capitalismo constituye la base del agotamiento de los recursos naturales, expoliados a un ritmo nunca antes visto en la historia de la humanidad, al mismo tiempo que produce desechos y contaminación de manera incontrolable. Desde este punto de vista el capitalismo tiene dos características claramente antiecológicas: la pretensión de producir de manera ilimitada en un mundo donde los recursos y la energía son limitados; y originar desechos materiales que no pueden ser eliminados -cosa imposible en concordancia con las leyes físicas- y que deben ir a alguna parte, lo cual supone exportarlos a los países más pobres de la tierra. Como bien lo dice James O"Connor (…) la naturaleza es un punto de partida para el capital, pero no suele ser un punto de regreso. La naturaleza es un grifo económico y también un sumidero, pero un grifo que puede secarse y un sumidero que puede taparse. La naturaleza, como grifo, ha sido más o menos capitalizada; la naturaleza como sumidero está más o menos no capitalizada. El grifo es casi siempre propiedad privada; el sumidero suele ser propiedad común [34].
Está absolutamente demostrado por todos los indicadores de deterioro ambiental que la ecología y el capitalismo son polos opuestos de una contradicción insalvable, puesto que el capitalismo se basa en la lógica del lucro y de la acumulación sin importar los medios que se empleen para lograrlo, ni la destrucción de recursos naturales y ecosistemas que eso conlleve. Se podría argüir en contra de esta afirmación que hoy el capitalismo tiene un discurso ecológico y preocupaciones "verdes". Desde luego que sí, pero detrás de ese discurso se esconden los grandes grupos corporativos interesados en expoliar hasta el fin al medio ambiente y de convertirlo en una mercancía muy rentable que genere pingües beneficios. En otros términos, hasta la ecología y el medio ambiente se han convertido en una mercancía más, lo cual tiene implicaciones negativas sobre las mismas posibilidades de existencia y reproducción de la vida en sus más diversas manifestaciones, y esa mercancía ecológica (expresada en la retórica insulsa del pretendido "desarrollo sustentable" y el "capital verde") también se ha mundializado como resultado de la expansión imperialista de las últimas décadas.
En esa perspectiva, pueden señalarse los tres nudos problemáticos que, en términos ambientales, ha generado el capitalismo, tal y como lo ha analizado en varias investigaciones el teólogo brasileño Leonardo Boff: el nudo de la extinción de los recursos naturales; el nudo de la sostenibilidad de la tierra; y el nudo de la injusticia social mundial. En cuanto a la extinción de los recursos naturales estamos asistiendo al más acelerado exterminio de especies de seres vivos, la peor de los últimos 65 millones de años, ya que diariamente desaparecen para siempre unas 10 especies y anualmente unas 20.000. Esta cifra adquiere relevancia si se considera que en la última gran extinción de especies desaparecían dos o tres por año. Otro de los recursos que se agota rápidamente es la tierra fértil, convertida en desierto rural o urbano, deforestada y seca. Al mismo tiempo, la sostenibilidad de la tierra está seriamente en duda ante los procesos en curso, entre los que sobresale el calentamiento global, con sus consecuencias nefastas de alteración climática en todo el orbe, aumento en el nivel de los mares, inundaciones, sequías, huracanes, etcétera, fenómenos todos que pueden llegar a alterar el equilibrio químico-físico y biológico de la tierra. En lo que respecta a la injusticia social mundial, que se manifiesta en la concentración del ingreso y la prosperidad en reducidos sectores de las elites dominantes en todo el mundo al lado de la miseria y la pobreza de millones de seres humanos, tiene una relación directa con la apropiación de recursos y energía por esa minoría opulenta [35].
En este artículo se han descrito y analizado en forma apretada algunas de las características del imperialismo ecológico, sin que hayamos considerado todos los aspectos que pueden ser estudiados a partir del uso de dicha categoría. Simplemente, se ha pretendido demostrar la utilidad de esta noción para entender y enfrentar algunos de los problemas ambientales más álgidos de nuestro tiempo, los cuales no son resultado, ni mucho menos, de catástrofes naturales o fuerzas incontrolables, como se ha dicho tan reiteradamente durante todo el año 2005, después del tsunami en el Océano Indico en diciembre de 2004 o del huracán que asoló a Nueva Orleáns. Teniendo en cuenta los elementos expuestos, es evidente que el imperialismo ecológico tiene múltiples dimensiones, que ameritan ser consideradas, tanto para entender la voracidad del imperialismo contemporáneo como para organizar luchas de resistencia y defensa de los ecosistemas por parte de todos aquellos que sentimos que la naturaleza se ha convertido en el último coto de caza de la mercantilización ecocida del capitalismo mundial. www.EcoPortal.net
* Renán Vega Cantor es profesor de la Universidad Pedagógica Nacional, Bogotá-Colombia, y colaborador de la revista Herramienta. Este artículo fue publicado en Revista Herramienta Nº31-Buenos Aires, marzo 2006 -Boletín informativo - Red solidaria de la izquierda radical –y Ecoportal.net
 
Notas
[1] Barry Componer (1992), En paz con el planeta, Barcelona, Editorial Crítica, pág. 137.
[2] Mitchel Cohen "Residuos tóxicos y el Nuevo Orden Mundial", en
www.rebelion.org/ecologia/040128cohen.htm
[3] Ramón Tamanes (1983), Ecología y desarrollo. La polémica sobre los límites al crecimiento, Madrid, Alianza Editorial, pág. 147.
[4] "El vínculo entra la gente y los ecosistemas", en
www.agrovia.com/ambiente/pdf/MAB
[5] Ibíd.
[6] Ibíd.
[7] Ibíd.
[8] Ibíd.
[9] Ibíd.
10] Adrian Berry (1997), Los próximos diez mil años, Madrid, Alianza Editorial, pág. 65.
11] Citado en J. Riechmann (2004), Gente que no quiere viajar a Marte. Ensayos sobre ecología, ética y autolimitación, Madrid, Libros de la Catarata, pág.133.
12] Entre los autores que enfatizan este tipo de concepciones podemos mencionar a Jeremy Rifkin (2000), en La era del acceso. La revolución de la nueva economía, Barcelona, Editorial Paidos, págs. 49 y ss.
13] Michael T. Klare (2003), Guerras por los recursos. El futuro escenario del conflicto global, Barcelona, Ediciones Urano, pág. 23.
14] Ibíd., págs. 37, 39.
[15] Vandana Shiva (2001), Biopiratería. El saqueo de la naturaleza y el conocimiento, Barcelona, Editorial Icaria, pág. 90; Isabel Bermejo, "El debate acerca de las patentes biotecnológicas", en Alicia Durán y Jorge Riechmann (1997), Genes en el laboratorio y en la fábrica, Madrid, Editorial Trotta, págs. 53-70.
[16] M. Cohen, op. cit.
[17] Ibíd.
[18] Ibíd.
[19] John Dillon, "Deuda ecológica. El Sur dice al Norte: "es hora de pagar"", en
www.debtwatch.org/cat/formacio/maleti/material/de/da/dillon.pdf
[20] Ibíd.
[21] Joan Martínez Allier y Arcadi Olivares (2003), ¿Quién debe a quién? Deuda externa y deuda ecológica, Barcelona, Editorial Icaria, pág. 43.
[22] J. Dillon, op. cit.
[23] Ibíd.
[24] Ibíd.
[25] Ibíd.
[26] Juan Martinez-Alier (1996), "De l"economie politique à l"ecologie politique", Un siècle de marxisme. Bilan et prospective critique, París, pág. 177.
[27] Joan Martínez Allier (2005), El ecologismo de los pobres. Conflictos ambientales y lenguajes de valoración, Barcelona, Editorial Icaria, pág. 275.
[28] James Petras y Henry Veltmeyer(2003), Un sistema en crisis. La dinámica del capitalismo de libre mercado, México, Editorial Lumen, págs. 171 y ss.
[29] Ibíd, pág.183.
[30] Joni Seager (1995), Atlas de la terre. Le coût écologique de nos modes de vie, la politique des Etats: une vision d"ensemble, París, Autrement, págs. 68-69 y 120-121.
[31] Ibíd, págs. 80-81 y 124-125
[32] Mario Osava, "Tráfico de animales, un negocio millonario", en web.chasque.net/informes/agosto-2001/info2001-08-15.htm; "Comercio internacional de animales y plantas", en
www.!españa.es/naturaeduca/conserva_comercio.htm; "El tráfico ilegal de especies", en www.!españa.es/naturaeduca/hom_traficoespecies.htm; "Animales y plantas en peligro de extinción", en www.anbientum.com.revista/2003_04/EXTINCION_imprimir.htm
[33] M. Osava, op. cit.
[34] James O"Connor (2001), Causas naturales. Ensayos de marxismo ecológico, México, Siglo XXI Editores, pág. 221.
[35]Leonardo Boff, "La contradicción capitalismo/ecología", en
www.latinoamericana.org/2005/textos/castellano/Boff.htm

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